El acuerdo con la UE no garantiza más beneficios a la banca andorrana y abrirá la puerta a la competencia europea

El consejero delegado de Creand afirmó que el acuerdo podría acelerar la llegada de bancos extranjeros y la fusión de los andorranos

Bancs andorrans
Bancs andorrans
por el autor Joel Picón
4 minutos de lectura
Publicado el Lunes, 14 Septiembre 2026 - 00:01

Presentar el acuerdo de asociación con la Unión Europea como una necesidad para la banca andorrana obvia elementos relevantes del debate: Andorra ya dispondría de un mecanismo de prestamista de última instancia e incluso el consejero delegado de Andbank, Carlos Aso, afirmó públicamente que su grupo no necesita el acuerdo para desarrollar su actividad.

Estas cuestiones obligan a matizar los análisis que vinculan la asociación a la obtención de una red de seguridad financiera hasta ahora inexistente y a una mejora asegurada de la rentabilidad de los bancos.

Un mecanismo existente desde 2022

El Fondo Monetario Internacional (FMI) deja constancia, en las conclusiones de la consulta de 2025 sobre Andorra, de que el país introdujo un mecanismo de prestamista de última instancia en 2022.

El organismo defiende complementarlo con una supervisión estrecha y un marco de resolución adecuado para detectar y abordar los problemas de las entidades. Así lo recoge su evaluación del sistema financiero andorrano.

Por tanto, afirmar que disponer de un prestamista de última instancia solo será posible con el acuerdo de asociación es incorrecto si se habla de este mecanismo en términos generales.

Una cuestión diferente es el acceso directo a las facilidades de liquidez de un banco central. El FMI distingue expresamente entre el mecanismo andorrano y el acceso a la refinanciación del BCE, del que los bancos andorranos no disponen directamente.

El apoyo existente sirve para ayudar a una entidad solvente con problemas temporales de liquidez, pero no equivale a la cobertura de un banco central. Esta distinción figura en el estudio Andorra’s Banking Sector: Opportunities and Risks.

La existencia del mecanismo nacional, sus limitaciones y un eventual acceso a otras facilidades son cuestiones que deben explicarse por separado.

Aso: «En Andbank no necesitamos el acuerdo de asociación»

El debate sobre la necesidad empresarial del acuerdo también tiene un contrapunto en las declaraciones del máximo ejecutivo de Andbank. Tal como recogió La Veu Lliure el 18 de mayo, Carlos Aso afirmó en el programa Avui serà un bon dia: «En Andbank no necesitamos el acuerdo de asociación».

Aso también rechazó centrar el debate en el miedo a represalias o en la idea de una última oportunidad. Puso el acento en las posibilidades de crecimiento y en la dimensión del mercado europeo.

Estas declaraciones no permiten presentar a Andbank como una entidad que depende del acuerdo para seguir operando o desarrollando su negocio. Tampoco pueden extenderse automáticamente a todas las entidades del país.

La apertura también conllevaría más competencia

El FMI identifica oportunidades en la asociación, como una expansión más fácil al mercado único mediante el pasaporte financiero. Pero también señala que la entrada de bancos europeos en Andorra podría modificar significativamente la estructura del sector y que las entidades deberían prepararse para afrontar una mayor competencia. Lo expone en el mismo estudio sobre la banca andorrana.

Esta doble dirección de la apertura impide dar por hecho que todos los efectos sobre los bancos actuales serían favorables. Las oportunidades de expansión convivirían con nuevos competidores y con exigencias de adaptación.

El consejero delegado de Creand, Xavier Cornella, también ha defendido las posibilidades de la apertura económica y del acuerdo, pero ha remarcado que este proceso conlleva retos que deben abordarse gradualmente y con planificación, según las declaraciones recogidas por La Veu Lliure en junio.

Cornella dijo que el acuerdo podría acelerar la llegada de bancos extranjeros y la fusión de los andorranos. La entrada de competidores con décadas de experiencia en la aplicación de la normativa comunitaria podría aumentar las exigencias competitivas sobre las entidades del Principado y favorecer procesos de concentración.

En este escenario, algunos bancos podrían perder su independencia mediante fusiones o absorciones, una posibilidad que cuestiona que la asociación pueda presentarse únicamente como una vía para mejorar los beneficios de las entidades actuales.

Una mejora de la rentabilidad es una previsión, no una garantía

La posibilidad de que un apoyo de liquidez más amplio abarate la financiación o permita reorganizar los recursos de los bancos puede formar parte de un análisis económico. No demuestra, por sí misma, que el acuerdo asegure estos resultados ni que todos los bancos salgan beneficiados en la misma medida.

Para sostener esta conclusión habría que precisar qué mecanismo se activaría, con qué condiciones y costes, y cómo se combinarían sus efectos con los de la competencia y las obligaciones reguladoras.

La documentación y las declaraciones disponibles permiten establecer dos realidades: Andorra ya tendría por otras vías un mecanismo de liquidez de emergencia y los bancos han defendido que no necesitan el acuerdo

En resumen, los posibles beneficios futuros de la asociación deben explicarse como expectativas condicionadas, sin convertirlos en garantías.

 

 

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