Un experto advierte que será necesaria más inmigración para sostener las pensiones
Micó ha apuntado que la llegada de población extranjera será cada vez más relevante
El coordinador del grupo de sociología de AR+I, el sociólogo Joan Micó, ha lanzado una advertencia clara sobre el futuro demográfico de Andorra: la inmigración será un factor clave no solo para el crecimiento económico, sino para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones y el relevo generacional.
Una pirámide demográfica cada vez más envejecida
Micó ha señalado que la estructura poblacional del país, al igual que la de su entorno europeo, está entrando en una fase de envejecimiento progresivo.
Según el experto, la combinación de una baja natalidad y el peso de las generaciones del “baby boom”, que ahora comienzan a llegar a la edad de jubilación, está generando una presión creciente sobre el mercado laboral y el sistema de protección social.
“Es necesario garantizar el relevo generacional”, ha remarcado el sociólogo, subrayando que el reto no es coyuntural, sino estructural.
La inmigración como pieza clave del futuro económico
En este contexto, Micó ha apuntado que en los próximos años la llegada de población trabajadora extranjera será cada vez más relevante.
Esta inmigración no solo cubrirá vacantes en sectores esenciales como la hostelería o el comercio, sino que también será determinante para sostener el equilibrio entre población activa y jubilados.
El experto ha insistido en que este fenómeno no es exclusivo de Andorra, sino una tendencia compartida con la mayoría de países europeos.
Un país construido sobre olas migratorias
Micó también ha recordado que la identidad social andorrana es el resultado de sucesivas oleadas migratorias.
Primero con la llegada de trabajadores procedentes de España en los años 60, y posteriormente con la inmigración portuguesa, muchos de los cuales se establecieron de forma permanente y formaron nuevas generaciones en el país.
El sociólogo concluye que el desafío actual de Andorra pasa por gestionar de forma equilibrada el envejecimiento de la población y la integración de nuevas comunidades.
Una transformación silenciosa pero decisiva que, según advierte, marcará el modelo económico y social del país en las próximas décadas.