Clàudia Cunill pide a Espot que «cumpla su palabra» y concrete la despenalización del aborto
La creadora de contenido y miembro del PS reclama un calendario verificable y defiende que la reforma garantice el acceso a la atención sanitaria
La activista y creadora de contenido andorrana Clàudia Cunill reclama al jefe de Gobierno, Xavier Espot, que «cumpla su palabra» y presente y apruebe una propuesta concreta para despenalizar el aborto.
En una entrevista con la ANA, ha cuestionado el ritmo de la reforma y ha defendido que los compromisos políticos se traduzcan en medidas que la ciudadanía pueda seguir con un calendario claro.
«Me cuesta aceptar que el tiempo de las instituciones siempre sea más importante que el tiempo de las mujeres», ha afirmado.
Según Cunill, los plazos políticos no responden a la urgencia de quienes necesitan interrumpir un embarazo: «Para una persona que necesita abortar, esperar no es una cuestión abstracta. Cada semana cuenta».
Sus declaraciones coinciden con la movilización de Acció Feminista de este lunes, 28 de septiembre, a las 18.30 horas en el parque de la Mola, con motivo del Día Internacional por la Despenalización del Aborto.
Críticas al planteamiento de un vídeo sobre una menor
Cunill también ha cuestionado un vídeo difundido en las redes sociales por un medio de comunicación andorrano que aborda el caso de una menor de 12 años presentada como víctima de una violación y las posibles consecuencias de interrumpir el embarazo.
La activista considera que el planteamiento desplaza la atención de la situación inmediata de la menor hacia las repercusiones que la decisión podría tener cuando fuera adulta.
«Estábamos perdiendo un poco de vista lo más importante de toda esta conversación, que era la niña. La niña actualmente, que es ahora», ha expresado.
En este sentido, rechaza que las experiencias de dolor que algunas mujeres relatan después de un aborto sirvan para determinar qué debe hacer una menor víctima de una violación. También considera preocupante situar «casi al mismo nivel» una violación y un aborto.
«Es una niña que ha sufrido una violación y la responsabilidad de los adultos y las instituciones es cuidarla, no añadirle otra carga», ha defendido.
Una reforma que vaya más allá de la despenalización
Para Cunill, el debate no debería limitarse a los casos más extremos. «Una mujer no debería demostrar que ha sufrido lo suficiente para que se le reconozca la capacidad de decidir sobre su vida», ha argumentado.
La creadora de contenido reclama que una futura reforma proteja a las mujeres de responsabilidades penales e incorpore un circuito sanitario claro, información fiable, confidencialidad, profesionales formados y cobertura pública, sin demoras innecesarias.
También pone el foco en las desigualdades económicas que supone tener que salir de Andorra. A su entender, eliminar las consecuencias penales para las mujeres que abortan en el extranjero sería insuficiente si el acceso sigue condicionado a poder asumir un desplazamiento o ausentarse del trabajo.
«Quien tenga dinero, coche, días libres o alguien que la acompañe podrá irse. Quien no tenga todo eso seguirá teniendo un problema», ha señalado. Por este motivo, defiende que la atención pueda llegar a ofrecerse «aquí, desde el hospital, desde nuestra sanidad».
El compromiso del Gobierno y el límite institucional
La reclamación llega después de que Espot reiterara, el 8 de septiembre, su voluntad de aprobar la despenalización durante esta legislatura y situara el objetivo en el próximo periodo de sesiones.
El jefe de Gobierno defendió que Andorra es soberana para tomar sus decisiones y que el Ejecutivo no espera una autorización del Vaticano, manteniendo las conversaciones con la Santa Sede y la voluntad de preservar el sistema institucional.
En este proceso, Espot ha situado la posibilidad de practicar abortos dentro del país como la principal «línea roja». La propuesta que defiende Cunill va más allá de ese planteamiento, porque reclama que la reforma resuelva también las barreras de acceso a la atención.
«La energía del 28 de septiembre no debería acabarse el día 29»
Cunill ha reconocido el trabajo de las entidades que llevan años movilizándose, pero considera que la reivindicación debe mantenerse más allá de las jornadas señaladas. «La energía del 28 de septiembre no debería acabarse el día 29», ha afirmado.
La activista asegura que, después de compartir el vídeo que motivó su reacción, recibió mensajes privados de decenas de mujeres andorranas que le agradecían haber hablado del tema.
Interpreta esta respuesta como una muestra del estigma que todavía rodea la cuestión y de las dificultades para posicionarse públicamente en un país pequeño.
Finalmente, ha desvinculado su iniciativa de su vinculación pasada con la política y la ha atribuido a una convicción personal, aunque reconoce que el debate tiene una dimensión política porque las leyes condicionan el acceso a la atención. A Espot le pide que presente y apruebe la reforma comprometida, más allá de seguir afirmando que «se está trabajando en ello».
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