La madrugada del domingo, un control rutinario de la Policía en Andorra la Vella terminó convirtiéndose en una intervención mucho más compleja de lo que inicialmente parecía.
Control preventivo que deriva en una detención por alcohol
Todo comenzó cuando los agentes detuvieron una motocicleta en un punto de control preventivo. El conductor, un hombre de 49 años, fue sometido a la prueba de alcoholemia, que arrojó un resultado positivo de 1,17 g/l, una tasa que supera ampliamente los límites permitidos.
En el momento en que los agentes iniciaban las diligencias correspondientes, la situación dio un giro inesperado. Según la información facilitada, el hombre habría arrojado al suelo un envoltorio que contenía 0,4 gramos de cocaína.
Además, posteriormente también dio positivo en la prueba de tóxicos, lo que reforzó la decisión de los agentes de proceder a su detención.
Una reacción violenta de la acompañante complica la intervención
Mientras se desarrollaba la intervención, su acompañante, una mujer de 51 años que viajaba con él en la motocicleta, reaccionó de forma alterada ante la actuación policial.
Según el relato de los agentes, la mujer se mostró agresiva, increpó el dispositivo e incluso llegó a insultar y golpear a los policías que participaban en el control.
Ante esta situación, la intervención se complicó y los agentes procedieron también a su detención. En el caso de la mujer, se le atribuyen presuntos delitos contra el honor y contra la Función Pública.
Lo que debía ser un control preventivo de tráfico terminó finalmente con dos detenciones y la constatación de varios presuntos delitos relacionados con la seguridad vial, el consumo de sustancias estupefacientes y el atentado contra la autoridad.