EDITORIAL | Un año de La Veu Lliure: vinimos a sacudir el tablero

En doce meses, La Veu Lliure ha pasado de ser una nueva voz a disputar la agenda informativa, adelantar noticias internacionales y demostrar que en Andorra también era posible hacer un periodismo diferente

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por el autor Joel Picón
6 minutos de lectura
Publicado el Domingo, 30 Agosto 2026 - 13:27

Hace exactamente un año nació La Veu Lliure. No lo hicimos para ocupar una silla más dentro del panorama de los medios de comunicación de Andorra. Tampoco para reproducir las mismas dinámicas, contar las mismas noticias ni competir por las mismas migajas informativas.

Nacimos para sacudir el tablero.

Y los primeros resultados llegaron antes de lo que incluso nosotros podíamos imaginar. Durante el primer mes, los contenidos de La Veu Lliure superaron los 25 millones de visualizaciones en redes sociales. Un impacto extraordinario para un proyecto que acababa de empezar en uno de los países más pequeños de Europa.

Pero los inicios no fueron fáciles.

Una parte del ecosistema mediático tradicional optó inicialmente por ignorarnos o minimizarnos. Mientras ministros, políticos, empresarios y otras personalidades empezaban a interesarse por el proyecto, dentro de una parte de la profesión parecía existir la convicción de que La Veu Lliure sería un fenómeno pasajero.

No lo fue.

En una entrevista con Gabi Fernández, por ejemplo, el director del Diari d’Andorra, Ignasi Planell, restó importancia a nuestro impacto. En diferentes espacios dedicados a hablar con profesionales de los medios del país, La Veu Lliure tampoco recibió inicialmente la misma consideración que otras cabeceras consolidadas, más allá de la participación de Marc Urgell en RTVA durante los inicios del proyecto.

Un año después, el panorama es muy diferente.

Cuando dejas de ser una anécdota y te conviertes en el rival a batir

La Veu Lliure alcanzó los 22.000 seguidores en Instagram antes que cualquiera de las principales cabeceras tradicionales del país, demostrando que una nueva generación de lectores estaba dispuesta a consumir información de Andorra de una manera diferente. 

Pero las cifras solo explican una parte de la historia.

Nuestro principal éxito ha sido otro: conseguir que muchas de las discusiones que hoy ocupan la política andorrana hayan pasado antes por nuestras páginas.

Lo hemos hecho con el Acuerdo de asociación entre Andorra y la Unión Europea. Con la inmigración. Con el aborto. Con la vivienda. Con la economía. Con la fiscalidad. Con las relaciones internacionales de Andorra.

No nos hemos limitado a explicar qué había ocurrido.

Hemos intentado explicar qué estaba a punto de ocurrir.

Y probablemente ninguna noticia resuma mejor esta manera de entender el periodismo que el Acuerdo de asociación.

Cuando buena parte del debate público todavía transitaba por otras coordenadas, La Veu Lliure adelantó con meses de antelación que el Acuerdo de asociación tendría naturaleza mixta. Lo hicimos a partir de fuentes, declaraciones e información procedente de las instituciones europeas.

Después llegó la confirmación oficial.

Aquella información ya no era únicamente una noticia de Andorra. La cuestión traspasó fronteras y tuvo repercusión en España, Francia e Italia, porque afectaba directamente al procedimiento europeo de ratificación de un acuerdo internacional.

Este es el periodismo que queríamos hacer cuando empezamos.

No esperar la nota de prensa.

No esperar a que otro publique.

No esperar a que una institución decida cuándo una información puede convertirse en noticia.

Preguntar, buscar, contrastar y adelantarse.

Andorra también puede entrevistar al mundo

Durante este primer año también hemos querido romper otra frontera: la idea de que un medio andorrano tenía que limitar necesariamente su radio de acción al Principado.

Por La Veu Lliure han pasado diplomáticos, empresarios, economistas, políticos y personalidades con proyección internacional.

Hemos conversado con el embajador de Rusia, con responsables institucionales españoles, con empresarios y creadores, con figuras como Gerard Piqué y con economistas como Miguel Anxo Bastos, entre muchos otros perfiles que difícilmente habrían aparecido de manera habitual en la agenda mediática andorrana.

También explicamos antes que muchos otros fenómenos empresariales y digitales que acabarían convirtiéndose en conversaciones masivas fuera de nuestras fronteras.

Todo ello forma parte de una convicción que mantenemos intacta después de doce meses: Andorra es pequeña; su periodismo no tiene por qué serlo.

Competir también obliga a los demás a mejorar

La llegada de un nuevo competidor siempre incomoda.

Es normal.

Durante décadas, el panorama informativo andorrano ha estado dominado por unas pocas cabeceras con estructuras, contactos y posiciones consolidadas. La Veu Lliure llegó sin esa herencia y sin pedir permiso.

Y probablemente esa sea una de las mejores cosas que nos han ocurrido.

Porque la competencia es saludable.

Cuando un medio publica una exclusiva, obliga a los demás a reaccionar. Cuando un periodista formula una pregunta incómoda, obliga a los demás a formular otra. Cuando una redacción investiga un documento, obliga al resto a mirarlo.

No pretendemos ser infalibles. Nos equivocaremos. Como cualquier redacción.

Pero resulta difícil no observar cómo, mientras se nos cuestionaba por el hecho de ser nuevos, cabeceras con décadas de experiencia continuaban publicando errores, confundiendo localizaciones, llamando CEO del Sexo al jefe de Gobierno o teniendo que rectificar informaciones que deberían haber superado los controles editoriales más elementales.

La antigüedad de una cabecera no convierte automáticamente su periodismo en mejor.

Y la juventud de un medio tampoco lo condena a ser irrelevante.

Al final, decide el lector.

Las fuentes no se heredan: se trabajan

También hemos aprendido otra lección durante este año.

Tener buenas fuentes no consiste simplemente en recibir filtraciones de los mismos entornos institucionales que tradicionalmente han alimentado las redacciones del país.

Las fuentes se construyen.

En Bruselas. En Madrid. En París. En Barcelona. Dentro del Gobierno. En la oposición. Entre empresarios. Diplomáticos. Funcionarios. Abogados. Economistas. Trabajadores. Vecinos.

Esta red es la que nos ha permitido publicar informaciones que difícilmente podían obtenerse esperando frente a un comunicado oficial.

Y es, probablemente, uno de los activos de los que estamos más orgullosos.

Porque una exclusiva no es un titular llamativo.

Una exclusiva es que alguien confíe en ti una información que todavía no conoce nadie más.

Un periodismo en más de una lengua

También decidimos que las fronteras lingüísticas no limitarían nuestra audiencia.

El catalán es y continuará siendo una lengua esencial de La Veu Lliure y del país que explicamos. Pero también hemos publicado en español e inglés, porque si una noticia de Andorra tiene trascendencia internacional, no tiene sentido esperar a que sean otros medios quienes se la expliquen al mundo.

Queremos que una información publicada en Andorra pueda ser leída directamente desde Madrid, Bruselas, París, Londres o cualquier otra capital.

Sin intermediarios.

Un año después

Nos ignoraron.

Después nos miraron.

Después nos criticaron.

Y finalmente tuvieron que competir.

Ese es probablemente el mejor resumen de nuestro primer aniversario.

La Veu Lliure no ha llegado hasta aquí porque tenga más historia que nadie. Precisamente tenemos menos que casi todos.

Hemos llegado porque hemos corrido.

Porque hemos preguntado.

Porque hemos buscado fuentes fuera de los circuitos habituales.

Porque hemos entendido las redes sociales como una plaza pública y no como un simple escaparate donde colgar enlaces.

Porque hemos asumido riesgos editoriales.

Y porque nunca hemos aceptado que el hecho de que algo «siempre se haya hecho así» sea un argumento suficiente para continuar haciéndolo igual.

Un año después, podemos mirar atrás y recordar aquellos primeros días en los que algunos pensaban que todo esto duraría poco.

Hoy ya no nos preocupa que nos tomen en serio.

Nos preocupa qué publicaremos mañana.

Porque los aniversarios sirven para mirar atrás, pero La Veu Lliure no nació para contemplar lo que ya había ocurrido.

Nació para llegar antes.

Y eso es exactamente lo que seguiremos intentando hacer.

Gracias a quienes nos habéis leído, compartido, criticado, filtrado información, concedido una entrevista o confiado una historia durante estos primeros doce meses.

Y también gracias a quienes pensaban que no duraríamos.

Nos habéis dado un motivo más para continuar.

 

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