«La seguridad es el pilar fundamental para la prosperidad económica de cualquier nación»
Herbert Esmahan destaca el crecimiento económico del país y considera que la mejora de la seguridad ha sido determinante para atraer inversión
El Salvador vive una profunda transformación económica y de seguridad que está modificando las perspectivas del país después de décadas marcadas por la violencia y el peso de las estructuras criminales.
Así lo defiende Herbert Esmahan, analista político salvadoreño, en declaraciones a La Veu Lliure, en las que vincula directamente la reducción de la criminalidad durante el gobierno de Nayib Bukele con una mejora de las condiciones para la inversión y la actividad empresarial.
«Estamos viendo una transformación en tiempo real de la economía salvadoreña», asegura Esmahan, que destaca que la economía creció un 4,8% durante el primer trimestre de 2026.
El analista también apunta a las proyecciones del Fondo Monetario Internacional, según las cuales el PIB salvadoreño podría situarse este año alrededor de los 39.800 millones de dólares, con un PIB per cápita aproximado de 6.200 dólares.
La seguridad como motor de la economía
Para Esmahan, uno de los elementos imprescindibles para entender esta evolución es la política de seguridad desarrollada bajo la presidencia de Nayib Bukele.
«La seguridad ha sido fundamental en este proceso. Bajo el liderazgo del presidente Nayib Bukele, El Salvador pasó de ser uno de los países más peligrosos del mundo a convertirse en uno de los más seguros, creando unas condiciones mucho más favorables para las empresas, el turismo y la inversión nacional y extranjera», afirma.
Según el analista, esta nueva situación ya estaría teniendo consecuencias sobre la economía real del país, con la llegada de empresas, nuevos proyectos de inversión y oportunidades laborales.
«Cada día vemos nuevas empresas, nuevos proyectos de inversión, mejores oportunidades laborales y más posibilidades de desarrollo para los salvadoreños», señala Esmahan, que considera que el principal reto pasa ahora por mantener la seguridad y la estabilidad para continuar captando inversión productiva y consolidar un crecimiento sostenible.
El analista pone también sobre la mesa la comparación con Honduras. Según los datos que aporta, en 2025 El Salvador registró un PIB per cápita de 5.767 dólares, frente a los 3.598 dólares de Honduras, pese a que este último país tiene una población considerablemente superior.
«Eso demuestra el potencial que tiene El Salvador y, sobre todo, la transformación económica que estamos viendo en nuestro país», defiende.
De 106 homicidios por cada 100.000 habitantes a una tasa próxima a cero
La transformación de la seguridad es uno de los principales argumentos que Esmahan utiliza para explicar el cambio experimentado por el país.
«La seguridad es el pilar fundamental para la prosperidad económica de cualquier nación», afirma. El analista recuerda que en gobiernos anteriores El Salvador llegó a registrar una tasa de 106 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Según las cifras aportadas por Esmahan, el país cerró 2025 con una tasa de 1,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, mientras que durante 2026 esta se habría reducido hasta aproximadamente 0,9 homicidios por cada 100.000 habitantes.
El analista considera que esta reducción tiene consecuencias económicas directas, especialmente por la desaparición de buena parte de las extorsiones que durante años afectaron a ciudadanos, comerciantes y empresas.
Con la desarticulación de las estructuras criminales, defiende, el dinero que anteriormente terminaba en manos del crimen puede permanecer ahora dentro de la economía formal, destinándose al consumo, la inversión o la contratación de trabajadores.
Andorra no registró ningún homicidio consumado durante 2025 y acumula cinco años sin ningún asesinato, según los datos oficiales del Gobierno.
Durante el año solo se contabilizaron dos delitos contra la vida humana: una tentativa de homicidio, después de que un hombre de 32 años intentara apuñalar a su compañero de piso, y un homicidio por imprudencia, a raíz de la muerte de un hombre de 81 años atropellado en un paso de peatones.
Los datos refuerzan los elevados indicadores de seguridad del Principado: según Numbeo, Andorra se sitúa como el segundo país con menor criminalidad del mundo y el más seguro de Europa, con un índice de seguridad de 84,8 sobre 100.
El Salvador abre la puerta a compartir su experiencia con Andorra
La transformación salvadoreña también podría abrir vías de cooperación internacional en materia de seguridad. Preguntado por La Veu Lliure sobre una posible colaboración con Andorra, Esmahan asegura que El Salvador está dispuesto a compartir la experiencia acumulada durante los últimos años.
«El Salvador ha desarrollado en los últimos años una experiencia muy profunda en el combate contra estructuras criminales y en la recuperación de territorios que durante décadas estuvieron controlados por el crimen», explica.
Una vez reducida esta presencia criminal, según Esmahan, el país está centrando progresivamente sus esfuerzos en otro elemento fundamental: la prevención.
El objetivo es evitar que vuelvan a aparecer estructuras similares a las que durante décadas condicionaron la vida cotidiana y la economía salvadoreña.
En este contexto, y teniendo en cuenta los elevados niveles de seguridad que también presenta Andorra, el analista considera que la experiencia salvadoreña puede ser compartida con otros Estados.
«El Salvador siempre mantiene los brazos abiertos para compartir sus estrategias y la experiencia que ha adquirido en materia de seguridad con naciones aliadas, porque creemos que compartir aquello que funciona puede contribuir no solamente a fortalecer a nuestros países, sino también a construir una sociedad global más segura», concluye Herbert Esmahan.