“No es una lucha entre jóvenes y boomers, sino un Estado del bienestar que se tambalea”
Estefania Molina alerta que los jóvenes han perdido la confianza en un sistema que no les permite emanciparse
Las dificultades para acceder a una vivienda, emanciparse y desarrollar un proyecto de vida estable están alimentando el descontento de una parte importante de las nuevas generaciones, que cada vez cuestionan más la capacidad del sistema para ofrecer las mismas oportunidades que tuvieron sus padres.
Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda ‘Boomers frente a jóvenes: qué futuro queremos y cómo lo construimos’, celebrada este viernes en el marco de la 37ª edición de la Trobada Empresarial al Pirineu.
La politóloga y periodista Estefanía Molina, autora del libro Los hijos de los boomers, advirtió de que muchos jóvenes perciben que el ascensor social se ha detenido y que el esfuerzo ya no garantiza una mejora de las condiciones de vida. Según explicó, la imposibilidad de independizarse o de acceder a una vivienda es una realidad que afecta a una parte significativa de su generación.
Desafección y desigualdad en aumento
Molina aportó datos que reflejan una creciente desafección hacia el sistema político y económico actual. En este sentido, señaló que uno de cada cuatro jóvenes estaría dispuesto a valorar alternativas autoritarias ante la percepción de que la democracia no responde a sus expectativas vitales. Asimismo, destacó que uno de cada tres se muestra contrario al pago de impuestos.
La politóloga defendió que este malestar no es consecuencia de una falta de cultura del esfuerzo, sino del cambio de contexto económico y social.

Como ejemplo, recordó que a finales de los años ochenta una persona podía adquirir una vivienda con aproximadamente tres años de salario, mientras que actualmente se necesitan entre quince y veinte años de ingresos para alcanzar el mismo objetivo.
Durante su intervención, también alertó sobre el aumento de las desigualdades y criticó que las prioridades presupuestarias de las últimas décadas hayan favorecido principalmente a las pensiones y al gasto sanitario, mientras que políticas relacionadas con la vivienda o el transporte no han experimentado un desarrollo equivalente.
Un problema estructural del Estado del bienestar
Molina apuntó igualmente al peso electoral de la generación de los ‘baby boomers’ como un factor determinante en la orientación de muchas decisiones políticas.
Según afirmó, buena parte de las medidas legislativas continúan diseñadas para satisfacer las necesidades de este colectivo, mientras que numerosas familias se ven obligadas a mantener económicamente a sus hijos adultos, una situación que contribuye al empobrecimiento juvenil.
Por su parte, el catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, Guillem López, advirtió de los retos que plantea el envejecimiento demográfico y del crecimiento constante del gasto vinculado a las pensiones y la sanidad.
También criticó las políticas que trasladan los costes al futuro mediante el endeudamiento público, ya que considera que esta estrategia acabará condicionando las oportunidades de las generaciones más jóvenes.
En la apertura de la jornada, la rectora de la Universidad de Lleida, María Ángeles Balsells, reivindicó la necesidad de preservar el talento de las nuevas generaciones y garantizar un relevo adecuado en ámbitos como el universitario. Según advirtió, una mala gestión de la transferencia de conocimiento podría comportar una pérdida significativa de capital humano.
A pesar del título del debate, Estefanía Molina rechazó la idea de un conflicto entre generaciones y aseguró que el problema es estructural. “No es una lucha entre jóvenes y boomers, sino un Estado del bienestar que se tambalea”, concluyó.