El FMI prevé una desaceleración notable de la economía andorrana después de años de rápido crecimiento
Un nuevo informe alerta sobre la vulnerabilidad del país ante interrupciones en infraestructuras transfronterizas
ARXIU | FMI
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La Veu Lliure
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Lunes, 1 Junio 2026 - 09:23
El Fondo Monetario Internacional prevé que la economía de Andorra entre en una fase de desaceleración en 2026 tras dos años consecutivos de crecimiento por encima de las expectativas.
Según la consulta anual del organismo, el PIB de Andorra creció un 3,9% en 2025 impulsado principalmente por los servicios financieros, el sector inmobiliario y la construcción, consolidando la recuperación económica del país en un entorno internacional incierto.
Este crecimiento ha sorprendido al alza por segundo año consecutivo, reflejando la solidez de los motores económicos del país.
La inflación en Andorra se moderó hasta el 2,4% en 2025 aunque mantiene una tendencia ascendente, mientras que el mercado laboral continúa cerca del pleno empleo. Además, el superávit por cuenta corriente se sitúa en niveles muy elevados, alrededor del 15,9% del PIB, lo que demuestra el buen comportamiento del sector exterior.
Sin embargo, el FMI anticipa que el crecimiento se reducirá hasta el 2,1% en 2026 debido a la normalización económica y a un contexto global más incierto. A medio plazo, la economía tenderá a estabilizarse en torno a su crecimiento potencial del 1,5% anual hacia 2030.
Riesgos externos y vulnerabilidad de infraestructuras
El informe señala que los principales riesgos a corto plazo para la economía andorrana provienen del exterior. Factores como la prolongación de conflictos geopolíticos o nuevas tensiones comerciales podrían afectar al crecimiento de los principales socios de Andorra.
Especialmente, reduciendo la demanda externa y elevando los precios de importación. En este escenario, se prevé que la inflación alcance el 3% en 2026 antes de volver progresivamente al objetivo del 2%.
El Fondo Monetario Internacional también alerta sobre la vulnerabilidad de Andorra ante interrupciones en las infraestructuras transfronterizas, un elemento crítico para su economía.
Los recientes cortes de carreteras han evidenciado la dependencia del país de sus conexiones con el exterior, afectando directamente al comercio, la movilidad y el turismo.
Retos estructurales y perspectivas a largo plazo
A medio y largo plazo, el FMI identifica varios desafíos estructurales que podrían condicionar el crecimiento. El envejecimiento de la población incrementará el gasto en pensiones y sanidad.
Concretamente, generando presión sobre las finanzas públicas si no se aplican reformas. Asimismo, la falta de vivienda asequible en Andorra podría agravar la escasez de mano de obra y limitar el desarrollo económico.
El cambio climático también representa un riesgo relevante, especialmente para el sector turístico, uno de los pilares de la economía del país. El aumento de las temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos pueden afectar tanto a las infraestructuras como a la actividad turística.
A pesar de estos riesgos, el organismo valora positivamente la solidez del sistema financiero andorrano y la prudencia en la política fiscal, que han permitido mantener superávits y reducir la deuda pública.
En este contexto, el FMI recomienda impulsar reformas estructurales que mejoren la productividad y fomenten la diversificación económica. Además, un posible acuerdo con la Unión Europea podría fortalecer la resiliencia económica, facilitar el acceso a nuevos mercados y atraer inversión extranjera.