Según informa La Dépêche du Midi, la prefectura de Ariège prevé que las obras podrían comenzar en otoño de 2027, aunque el calendario y las actuaciones dependerán de las conclusiones de un estudio todavía en curso.
El anuncio llega seis meses después de la reapertura de la carretera, el 9 de marzo, tras cinco semanas de corte. Aquel episodio interrumpió la conexión por carretera de Mérens-les-Vals y L’Hospitalet-près-l’Andorre con el resto del departamento y afectó especialmente a la actividad comercial de la zona.
«Hay que prever un nuevo cierre de la RN20», advierte la prefectura, que convocará un comité para definir el plan de actuación cuando disponga de los resultados del estudio. Por el momento, no se ha concretado cuánto podría durar esta nueva interrupción del tráfico.
Un estudio para asegurar las masas rocosas
El estudio, bajo la responsabilidad de la Dirección Interdepartamental de Carreteras del Suroeste, debería quedar terminado durante este mes de septiembre.
El objetivo es determinar cómo actuar sobre las masas rocosas susceptibles de desprenderse y garantizar la seguridad de la carretera a largo plazo.
Durante los seis meses transcurridos desde la reapertura, los dispositivos de vigilancia instalados en la ladera no han detectado nuevos movimientos. Aun así, las autoridades mantienen la prudencia y preparan una intervención para reducir el riesgo de futuros desprendimientos.
El alcalde de Mérens-les-Vals, Jean-Pierre Sicre, valora positivamente la rapidez de la primera actuación, que permitió reabrir la vía casi dos meses antes de lo previsto inicialmente. Ahora, los servicios del Estado quieren mantener aquella capacidad de respuesta en la siguiente fase de los trabajos.
Pérdidas económicas, pero ningún comercio cerrado
El corte dejó una factura importante para los negocios locales. Sicre estimó las pérdidas en 160.000 euros, sin incluir el impacto sobre la planta de agua Eau Neuve, una de las actividades económicas destacadas de la zona.
Pese a las dificultades, el alcalde asegura que ningún comercio del municipio ha tenido que cerrar como consecuencia del episodio. En L’Hospitalet-près-l’Andorre, el alcalde Arnaud Diaz también considera que la actividad ha recuperado la normalidad.
Sicre mantiene, sin embargo, que las pérdidas siguen siendo una cuestión pendiente. Entre los negocios más afectados había un restaurante cuyo responsable explicó que, durante una semana de cierre de la carretera, solo había servido tres cubiertos.
Los servicios del Estado destacan que se facilitaron medidas de actividad parcial para las empresas que las solicitaron y ampliaciones de los plazos de pago de las deudas sociales y fiscales. También se celebraron reuniones con organismos económicos y administraciones locales para identificar las necesidades de los negocios afectados.
El tren, clave ante futuros cortes
Los alcaldes reclaman que la respuesta vaya más allá de reparar la carretera e incluya una inversión sostenida en las infraestructuras de movilidad de la Alta Ariège.
Una de las principales preocupaciones es el ferrocarril. Al corte de la RN20 se sumó una interrupción del servicio ferroviario de cerca de cuatro meses a causa de un hundimiento del terreno, lo que agravó las dificultades de desplazamiento.
La prefectura asegura que prestará especial atención a la movilidad de los residentes y los trabajadores durante las futuras obras. La experiencia de principios de año, reconoce, ha evidenciado la necesidad de disponer de un servicio ferroviario regular y fiable mientras la carretera esté cerrada.