El frío llega al Pirineo: las primeras nieves podrían caer cerca de Andorra esta semana
Las temperaturas bajarán con fuerza a partir del viernes tras un verano y un septiembre excepcionalmente cálidos
El Pirineo se prepara para el primer cambio importante de tiempo del otoño. Después de un verano muy caluroso y de un mes de septiembre seco y con temperaturas por encima de la media, la llegada de varias perturbaciones dejará tormentas, un descenso acusado de las temperaturas y las primeras nevadas en las zonas de alta montaña.

Según Actu Toulouse, la inestabilidad comenzará este martes 6 de octubre, cuando la Alta Garona permanecerá en alerta amarilla por tormentas. Los chubascos afectarán especialmente a las zonas próximas al Pirineo y podrían prolongarse durante la jornada del miércoles.
El descenso térmico será más acusado en la montaña
El cambio más notable llegará durante la segunda mitad de la semana. En Toulouse, las temperaturas mínimas caerán hasta los 8 grados el viernes, frente a los 14 previstos para el jueves.
En Bagnères-de-Luchon, una de las localidades más próximas a la frontera pirenaica, se esperan alrededor de 3 grados a primera hora, mientras que los termómetros marcarán valores negativos en las cotas más elevadas.
La combinación de precipitaciones y temperaturas bajo cero en altura favorecerá la aparición de las primeras nevadas importantes del otoño en la cordillera.
La nieve podría aparecer desde los 1.500 metros
Las previsiones apuntan a que la cota de nieve podría situarse inicialmente alrededor de los 1.500 metros, aunque todavía deberá concretarse en los próximos días. Se trata de una cota suficientemente baja como para que las primeras nevadas puedan alcanzar las zonas altas próximas a Andorra.
En el Principado, el episodio podría dejar nieve en las cumbres y en los sectores más elevados de las estaciones de esquí, mientras que en los valles y núcleos habitados situados a menor altitud lo más probable serían precipitaciones en forma de lluvia. Por ahora, no se apunta a una nevada generalizada en todo el país.
Este cambio de tiempo será seguido con especial atención por el sector turístico y de la nieve andorrano, que encara las semanas previas al inicio de la temporada de invierno. La llegada de precipitaciones y de las primeras nevadas permitiría mejorar las condiciones de las cotas altas después de un verano sin heladas y de un septiembre especialmente seco.
El año pasado, las primeras nevadas del otoño se registraron el 23 de septiembre, a partir de los 1.700 metros. Este año llegan algo más tarde, pero podrían hacerlo con una cota inicialmente más baja, en torno a los 1.500 metros.
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