Montaner apuesta por promover el catalán sin limitar la lengua de comunicación de las empresas
A su entender, la promoción de la lengua debe ir acompañada de facilidades para las empresas
La presidenta de Andorra Endavant, Carine Montaner, defiende que el catalán debe promoverse con incentivos y cuestiona las obligaciones lingüísticas que, según considera, dificultan la actividad empresarial.
En una entrevista en RTVA, la dirigente ha explicado los motivos por los que su formación votó contra la ley del catalán y ha resumido su posición con una afirmación contundente: «El extremismo catalán, no; incentivar el catalán, sí».
Montaner ha centrado sus críticas en los efectos que atribuye a la normativa sobre la comunicación comercial y la contratación de profesionales.
A su entender, la promoción de la lengua debe ir acompañada de facilidades para las empresas y tener en cuenta las necesidades de los negocios que trabajan con mercados internacionales.
Los costes de comunicar para mercados extranjeros
La consejera ha puesto como ejemplo las empresas establecidas en Andorra que se dirigen a clientes de habla inglesa, francesa o castellana. Según ha expuesto, la obligación de comunicar en catalán y, después, en otras lenguas les supone un coste adicional en la producción de los contenidos comerciales.
Montaner se ha referido concretamente a los vídeos para redes sociales elaborados por empresas especializadas. Ha señalado que preparar distintas versiones o incorporar subtítulos encarece el trabajo, aunque sea ligeramente, y ha cuestionado el impacto de esta exigencia sobre los emprendedores.
«Es un freno al emprendimiento», ha afirmado. La presidenta de Andorra Endavant ha defendido que hay que dar más margen a los empresarios para que puedan desarrollar su actividad y adaptar la comunicación al público al que se dirigen.
Las exigencias lingüísticas en la contratación
Montaner también ha trasladado el debate a la contratación de profesionales cualificados. Durante su intervención, ha descrito el caso de empresas constructoras que, según ha explicado, encuentran dificultades para incorporar a un ingeniero por la exigencia de acreditar un nivel B2 de catalán.
De acuerdo con su relato, esta situación puede llevar a algunas empresas a contratar al profesional como técnico para poder incorporarlo. «Al final lo contratamos como técnico, porque así puede entrar. Esto no puede ser», ha manifestado.
La dirigente ha presentado este ejemplo como una consecuencia de requisitos que considera poco adaptados a determinadas necesidades profesionales, especialmente cuando se trata de personas que llegan para desarrollar una misión concreta.
Incentivos para fomentar el uso del catalán
La presidenta de Andorra Endavant ha insistido en que es partidaria de incentivar el catalán, pero discrepa del modelo de obligaciones que atribuye a la ley. Ha vinculado esta discrepancia con el voto contrario de su formación al texto y con su defensa de facilitar la actividad empresarial.
La intervención ha situado así el foco en cómo se promueve la lengua y qué costes suponen las exigencias para las empresas.
En resumen, Montaner reclama una política que fomente el uso del catalán y que, al mismo tiempo, tenga en cuenta la comunicación internacional de los negocios y la incorporación de los profesionales que necesitan.
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