El proyecto que quiere crear un país gobernado por mujeres asegura que ha pedido el reconocimiento de Andorra y España
Su pretensión es definir «las fronteras entre nuestros tres países: Andorra, España y el Reino Libre de Lilith»
Los impulsores del autoproclamado Reino Libre de Lilith, un proyecto que aspira a crear un Estado gobernado por mujeres, aseguran que han solicitado a Andorra y España que los reconozcan como país soberano.
En una entrevista con La Veu Lliure, explican que han enviado varios correos electrónicos a los responsables de Asuntos Exteriores de ambos países para presentar su propuesta y pedir que los incluyan en la definición de las fronteras.
«De momento, no hemos recibido respuesta», afirma la promotora en sus respuestas a este medio. La iniciativa reivindica siete zonas en el entorno de la frontera hispanoandorrana donde sus impulsores sostienen que podrían establecer su micronación.
La solicitud de reconocimiento y el envío de los correos forman parte del relato de los promotores. Las respuestas de la entrevista no incluyen ninguna confirmación institucional que avale sus pretensiones territoriales o el reconocimiento que reclaman.
Quieren intervenir en la delimitación como un tercer Estado
Los impulsores explican que su prioridad es dar a conocer el proyecto entre las sociedades andorrana y española. Después, aspiran a conseguir el reconocimiento de ambos Estados y a participar en una negociación territorial.
Su pretensión es definir «las fronteras entre nuestros tres países: Andorra, España y el Reino Libre de Lilith», según expresan en la entrevista. Esta formulación refleja el objetivo político de la iniciativa, que se presenta como un futuro Estado soberano.
Los promotores descartan convertir el proyecto en una comunidad privada dentro de un país existente e insisten en que no quieren representar ninguna amenaza para la integridad territorial de Andorra o España. Incluso se ofrecen a realizar tareas de mediación o arbitraje entre ambos si surgieran desacuerdos fronterizos y las autoridades aceptaran su ayuda.
Reivindican siete zonas a partir de una comparación de mapas
Según explican, la posibilidad de instalarse en el Pirineo surgió después de conocer la existencia de discrepancias sobre la delimitación entre Andorra y España. A partir de ahí, consultaron la cartografía del Instituto Geográfico Nacional español y de la infraestructura de datos espaciales de Andorra.
Aseguran que, además de las zonas que identifican como disputadas, localizaron otros siete espacios más pequeños que, según su interpretación, no quedaban incluidos en ninguno de los dos territorios representados. Sobre esa lectura de los mapas sostienen su reivindicación.
Los propios impulsores admiten que estas zonas no están reconocidas internacionalmente como terra nullius, expresión con la que se refieren a territorios sin soberanía estatal. Aun así, defienden que pueden considerarlas como tales mientras no se concrete la delimitación.
La entrevista no aporta documentación que acredite esta interpretación ni que los espacios reivindicados estén fuera de la soberanía andorrana o española.
Los promotores afirman que el 1 de mayo de 2026 plantaron su bandera y pronunciaron un discurso fundacional en los terrenos que reclaman. Presentan aquel acto como la fundación de su reino.
Sin población permanente y con el asentamiento pendiente
Pese a hablar de un país propio, los impulsores reconocen que todavía no disponen de población permanente y que no han hecho un llamamiento formal para establecerse allí. Explican que quieren avanzar por etapas y sitúan el reconocimiento y la delimitación territorial antes de la llegada de residentes.
Tampoco han concretado cómo resolverían las dificultades del clima, el aislamiento o el acceso a los servicios. Preguntados por la vivienda, el agua potable, la electricidad, el saneamiento y la asistencia sanitaria, responden que abordarán los retos a medida que aparezcan.
Sí aseguran que no convocarán a nadie a instalarse sin unas condiciones mínimas de habitabilidad y que necesitarían el apoyo de la población de la zona y la colaboración de Andorra y España.
Una monarquía dirigida por mujeres
El proyecto nació, según relata la promotora, de una pregunta de su hija, Elena Lilith, cuando tenía ocho años: «¿Mamá, por qué me llamas princesa si yo no soy una princesa?». A partir de aquella anécdota, ella y su marido empezaron a explorar la creación de una micronación como legado familiar.
Definen el modelo que proponen como una monarquía parlamentaria femenina, con los cargos públicos dirigidos por mujeres y una reina que tendría la última palabra. Aclaran, sin embargo, que aceptarían hombres siempre que asumieran esa autoridad femenina.
La iniciativa prevé llegar a tener moneda, documentación e instituciones propias. Por ahora, los impulsores indican que han fijado una tasa de 20 euros para obtener su denominada ciudadanía, destinada principalmente a editar un documento de identidad del proyecto.
El paso que consideran decisivo sigue pendiente: conseguir que Andorra y España acepten tratarlos como un Estado, una aspiración para la que, según admiten, todavía no han recibido respuesta.