Starmer dimite como primer ministro del Reino Unido
El dirigente laborista ha explicado que ha mantenido conversaciones con su entorno político y con el rey Carlos III
El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha anunciado este lunes su dimisión como jefe del Gobierno británico y como líder del Partido Laborista, después de reconocer que ha perdido el apoyo suficiente dentro de su grupo parlamentario para continuar en el cargo.
En una comparecencia desde el número 10 de Downing Street, Starmer ha comunicado su decisión con visible emoción tras un fin de semana de reflexión marcado por las crecientes presiones internas dentro de su formación política.
El dirigente laborista ha explicado que ha mantenido conversaciones con su entorno político y con Carlos III para informarle personalmente de su decisión. Asimismo, ha asegurado que permanecerá en funciones hasta que se complete el proceso de sucesión.
Un paso atrás hasta las elecciones internas
“La pregunta que se hace ahora mi partido es si soy la persona más adecuada para liderarnos en las próximas elecciones generales”, ha afirmado Starmer, quien ha admitido haber escuchado la opinión mayoritaria de los diputados laboristas sobre su continuidad.
BREAKING: Sir Keir Starmer has announced a timetable for his resignation as prime minister.
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El primer ministro ha asegurado que ha tomado la decisión de “poner al país en primer lugar” y ha anunciado que solicitará al comité ejecutivo del Partido Laborista que establezca un calendario para elegir a un nuevo líder.
Según el plan previsto, el proceso de sucesión se abrirá el próximo 9 de julio y debería concluir antes del regreso del Parlamento tras el receso estival.
Starmer ha indicado que seguirá ejerciendo como primer ministro en funciones hasta que se complete la transición y se designe a su sucesor, con el objetivo de garantizar una salida ordenada del Gobierno.
Presión interna y relevo en el horizonte
La dimisión llega tras meses de creciente presión dentro del Partido Laborista, donde numerosos diputados habían expresado dudas sobre su liderazgo y mostrado apoyo a posibles alternativas, entre ellas el exalcalde de Mánchester, Andy Burnham, considerado actualmente el principal favorito para sucederle.
Los discretos resultados obtenidos por los laboristas en las últimas elecciones locales y la caída de la popularidad del Gobierno habían debilitado notablemente la posición de Starmer en los últimos meses.
La decisión, adelantada por diversos medios británicos, se produce en un contexto de intenso debate sobre el rumbo político del Partido Laborista y su capacidad para afrontar con garantías las próximas elecciones generales.