El brazo del Govern en Stella Mons: el vínculo de Ester Fenoll abre dudas sobre la independencia de la asociación
La secretaria general del Govern, Ester Fenoll, está vinculada a la asociación católica Stella Mons
Andorra se prepara para afrontar este septiembre una reforma histórica del Código Penal con la que el Govern de Xavier Espot pretende despenalizar el aborto.
Sin embargo, el proyecto que llegará al Consell General será mucho más limitado que las primeras propuestas que se plantearon durante la legislatura anterior.
El Ejecutivo prevé modificar el Código Penal para eliminar la responsabilidad penal de las mujeres que interrumpan voluntariamente el embarazo, pero sin convertir el aborto en una prestación sanitaria legal en Andorra.
El proceso ha estado marcado durante los últimos años por las conversaciones con la Santa Sede y por la búsqueda de una fórmula que permita avanzar en la despenalización sin provocar un conflicto institucional con el Coprincipado.
En este contexto, la creciente presencia pública de Stella Mons, una asociación de mujeres católicas, introduce un elemento adicional en el debate. Una de las personas vinculadas a la entidad es Ester Fenoll, actual secretaria general del Govern de Andorra y anteriormente secretaria de Estado.
De una propuesta ambiciosa a una despenalización de mínimos
El debate sobre el aborto comenzó a tomar forma durante la anterior legislatura con la creación del SIAD y una intensa etapa de contactos con la Santa Sede.
La propuesta inicial no planteaba que las mujeres pudieran abortar en Andorra. El objetivo era establecer mecanismos para derivar a las mujeres al extranjero, estudiar fórmulas para que la CASS pudiera asumir parte del coste y garantizar posteriormente el seguimiento sanitario.
La iniciativa pretendía encontrar un punto de equilibrio entre los derechos de las mujeres, la realidad social del país y la particularidad institucional de Andorra, con dos copríncipes y una vinculación directa del copríncipe episcopal con la Santa Sede.
La reforma que finalmente prepara el Govern es sustancialmente más limitada. La fórmula pasa por sacar a las mujeres del ámbito de responsabilidad penal, sin establecer el aborto como una prestación sanitaria dentro del Principado.
Durante el proceso también tuvo un papel relevante el catedrático especializado en bioética Federico de Montalvo, que participó en la elaboración de la propuesta jurídica que el Ejecutivo pretendía llevar al debate político.
El proyecto debía haber llegado anteriormente al Consell General, pero la falta de un acuerdo definitivo y los cambios producidos en la Santa Sede terminaron retrasando su presentación.
La muerte del papa Francisco y la llegada de León XIV abrieron además una nueva etapa en las relaciones entre Andorra y el Vaticano. Durante estos meses, Xavier Espot y el ministro de Relaciones Institucionales, Ladislau Baró, han mantenido diferentes encuentros con responsables de la Santa Sede, entre ellos el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin.
Espot ha defendido que la reforma no necesita formalmente el aval del Vaticano. Sin embargo, el recorrido de las negociaciones evidencia que la posición de la Santa Sede ha sido uno de los elementos que han condicionado los límites de la reforma.
Stella Mons gana protagonismo en pleno debate
Es en este contexto cuando Stella Mons ha adquirido una mayor presencia en el debate público sobre el aborto.
La asociación se ha presentado durante los últimos meses como una de las voces del sector católico que defiende una determinada concepción de la protección de la vida y advierte sobre las consecuencias que podría tener una modificación de la legislación andorrana.
Sin embargo, existe un vínculo que añade una dimensión política al debate: Ester Fenoll, actual secretaria general del Govern, está vinculada a Stella Mons.
Fenoll ocupa actualmente una posición de alta responsabilidad dentro de la estructura del Ejecutivo de Xavier Espot. Como secretaria general, forma parte del entorno más próximo a la dirección del Govern.
Esta vinculación no permite afirmar que Stella Mons actúe por indicación del Ejecutivo ni que sus posiciones sean dictadas por el Govern. Tampoco existen pruebas que permitan afirmar que exista una coordinación entre ambas partes.
Lo que sí existe es una conexión directa entre una organización que ha ganado visibilidad en el debate sobre el aborto y una persona que ocupa una posición de máxima responsabilidad dentro de la Administración andorrana.
Un cambio de discurso que genera preguntas
La cuestión adquiere mayor relevancia por la evolución que ha experimentado el debate durante los últimos años.
En las primeras etapas, los sectores católicos más contrarios a cualquier modificación del Código Penal advertían de que una despenalización podía poner en riesgo el sistema institucional andorrano y, especialmente, el Coprincipado.
El argumento era que una reforma de este tipo podía provocar un conflicto con el copríncipe episcopal y alterar el equilibrio sobre el que se sustenta el modelo institucional del Principado.
La situación actual es diferente. El Govern defiende una fórmula que consiste en eliminar a las mujeres del Código Penal sin establecer el aborto como un derecho sanitario ejercitable en Andorra.
Esta posición tampoco satisface completamente a los sectores católicos más conservadores, que consideran que retirar las consecuencias penales a las mujeres puede convertirse en un primer paso hacia una liberalización posterior y hacia la aplicación de los conocidos como tres supuestos.
En el otro extremo, las organizaciones feministas consideran que la propuesta es insuficiente y que despenalizar no equivale a garantizar un derecho efectivo al aborto.
Una posición intermedia que deja a todos insatisfechos
El Govern de Espot se ha situado finalmente en una posición intermedia.
No apuesta por mantener intacta la legislación actual, pero tampoco plantea legalizar el aborto en Andorra. La fórmula consiste en retirar a la mujer del ámbito penal y mantener fuera del sistema sanitario andorrano la práctica del aborto.
Para los sectores feministas, el cambio es insuficiente.
Para los sectores católicos más contrarios a la reforma, supone ir demasiado lejos.
Es precisamente en este espacio intermedio donde Stella Mons ha ganado visibilidad.

La presencia de Ester Fenoll dentro de la asociación introduce una cuestión que merece ser analizada: hasta qué punto el discurso de la entidad representa una voz independiente dentro del movimiento católico y hasta qué punto puede contribuir, directa o indirectamente, a construir un relato compatible con la reforma que prepara el Govern.
No se trata de afirmar que exista una coordinación entre Stella Mons y el Ejecutivo sin pruebas que lo acrediten. El hecho relevante es la conexión entre una asociación que interviene en el debate público y una alta responsable del Govern que forma parte de ella.

La vinculación adquiere especial importancia en un momento en el que el Ejecutivo necesita explicar una reforma que pretende presentar como histórica, pero que al mismo tiempo evita llegar a una legalización del aborto dentro del Principado.
El papel de la televisión pública y el nuevo relato católico
La creciente presencia mediática de Stella Mons también ha generado preguntas sobre el papel que la asociación está adquiriendo en la construcción del relato público sobre el aborto.
Su aparición en diferentes medios, incluida la televisión pública, ha contribuido a dar visibilidad a una determinada voz del mundo católico en un momento especialmente sensible.

Para los sectores más críticos con el Govern, esta situación puede generar la percepción de que se está configurando un debate entre dos posiciones aparentemente enfrentadas —una muy conservadora y otra más reformista— cuando la propuesta final del Ejecutivo se sitúa precisamente en un punto intermedio.
En cualquier caso, esta cuestión deberá analizarse a partir de hechos y no de interpretaciones.
Lo que sí está claro es que la reforma que llegará este septiembre será muy diferente de aquella primera propuesta que planteaba establecer mecanismos para derivar a las mujeres al extranjero y buscar fórmulas para que la CASS pudiera participar en su seguimiento sanitario.

Tras meses de negociaciones con la Santa Sede, cambios en la cúpula del Vaticano y un proceso marcado por la necesidad de preservar la discreción, Andorra afronta finalmente una reforma de mínimos: sacar a las mujeres del Código Penal sin llegar a legalizar el aborto en el Principado.
Y, en medio de este proceso, la conexión entre Stella Mons y Ester Fenoll, secretaria general del Govern y exsecretaria de Estado, introduce un elemento hasta ahora poco explorado en el debate público sobre cómo se está construyendo el nuevo relato católico en torno a la reforma.