El Vaticano rechaza los honores de Macron y apuesta por una visita de León XIV sin cena de Estado

En Andorra sigue abierta la incógnita de si el copríncipe episcopal firmará la reforma para despenalizar el aborto

AFP
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por el autor Joel Picón
4 minutos de lectura
Publicado el Martes, 15 Septiembre 2026 - 22:40

El Vaticano ha declinado varios honores protocolarios que el Elíseo había planteado para la visita de León XIV a Francia, prevista del 25 al 28 de septiembre.

Entre las propuestas rechazadas figuran la concesión de la Gran Cruz de la Legión de Honor y la celebración de un almuerzo o una cena de Estado con el presidente francés, Emmanuel Macron.

Según la información del periodista Mickaël Corre en La Croix, las negociaciones entre París y la Santa Sede han desembocado en una recepción más sobria que la prevista inicialmente por la presidencia francesa. Roma también ha solicitado reducir el ceremonial militar y ha priorizado los actos religiosos del pontífice.

La decisión no implica prescindir de todos los compromisos institucionales. Macron recibirá a León XIV en el Palacio del Elíseo, y el papa mantendrá posteriormente un encuentro con las autoridades, representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático.

Sin la Legión de Honor ni una comida de Estado

El Elíseo había propuesto conceder al pontífice la Gran Cruz de la Legión de Honor, pero la Santa Sede ha declinado la distinción. Tampoco se ha incorporado al programa el almuerzo o la cena de Estado que había planteado la parte francesa.

El protocolo de bienvenida también ha sido objeto de negociación. De acuerdo con la información publicada, el Vaticano ha pedido evitar el despliegue de la Guardia Republicana y sus tambores, en consonancia con su voluntad de limitar la solemnidad militar de la recepción.

Los contactos diplomáticos se mantendrán, pero compartirán protagonismo con una agenda centrada en los encuentros con la comunidad católica francesa.

Notre-Dame acogerá una celebración religiosa

Otro de los puntos abordados en las conversaciones ha sido la visita a Notre-Dame de París. Según el relato periodístico, Macron quería dedicar varias decenas de minutos a mostrar personalmente al papa las obras de restauración de la catedral, afectada por el incendio de abril de 2019 y reabierta en diciembre de 2024.

La agenda descrita también contempla una vigilia con jóvenes, un encuentro con catecúmenos y neófitos y una misa en la plaza de la Concordia, en París.

El Coprincipado y el diálogo sobre el aborto

En Andorra, el jefe de Gobierno, Xavier Espot, confía en que la despenalización del aborto pueda aprobarse antes de las elecciones, con la mirada puesta en el próximo periodo de sesiones parlamentarias.

«Continuamos con este diálogo, con la vista puesta en este próximo periodo de sesiones y, por tanto, con la garantía de que podamos aprobar una despenalización del aborto. Y en eso estamos trabajando», ha manifestado.

Espot ha precisado que el Ejecutivo no espera un pronunciamiento explícito de la Santa Sede, sino alcanzar la convicción de que la reforma es compatible con la preservación del Coprincipado.

«El Gobierno lo que debe adquirir como consecuencia de este diálogo es la íntima convicción de que lo que hagamos, guste o no a la Santa Sede, no pondrá en riesgo nuestro sistema institucional», ha señalado.

Tras siete años de negociaciones con el Vaticano, la propuesta en la que se trabaja este año consiste en una reforma de mínimos para eliminar la responsabilidad penal de las mujeres que abortan

Esta fórmula no permitiría practicar abortos en el país, no extendería la despenalización a los profesionales sanitarios ni incorporaría financiación pública a través de la CASS.

La incógnita de la firma del copríncipe episcopal

La voluntad de Espot de aprobar la despenalización antes del final de la legislatura deja abierta una cuestión central: qué papel asumirá el copríncipe episcopal, Josep-Lluís Serrano Pentinat, cuando la reforma llegue a la fase de sanción y promulgación. El diálogo con la Santa Sede no ha ido acompañado de un compromiso público sobre su firma.

El debate tiene precedentes en otros pequeños Estados europeos. En Mónaco, Alberto II rechazó dar luz verde a una reforma para ampliar el acceso al aborto, mientras que en Liechtenstein, el príncipe heredero Alois ha anunciado su oposición a sancionar su legalización.

El contraste plantea un interrogante político e institucional para Andorra: ¿qué posición adoptarán el copríncipe episcopal y la Santa Sede ante una reforma que el Gobierno quiere aprobar preservando el Coprincipado?

La cuestión adquiere relevancia porque, a diferencia de los soberanos de Mónaco y Liechtenstein, el copríncipe episcopal es un obispo de la Iglesia católica. Las reformas planteadas y los mecanismos constitucionales de cada país, sin embargo, son distintos.

Una eventual abstención de Serrano Pentinat que permitiera, mediante los procedimientos constitucionales previstos, la promulgación por el otro copríncipe podría alimentar interpretaciones sobre una aceptación práctica de la reforma. Eso no equivaldría, por sí mismo, a una aprobación doctrinal del Vaticano.

La cuestión pendiente es cómo se concretará el equilibrio entre la oposición de la Iglesia al aborto, la retirada del castigo penal a las mujeres y la continuidad institucional que defiende el Gobierno. 

 

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