Saludo del jefe de Gobierno, Xavier Espot, con motivo de la celebración del Día de Meritxell
Saludo del cap de Govern, Xavier Espot
El cap de Govern, Xavier Espot
por el autor
La Veu Lliure
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Publicado el
Lunes, 7 Septiembre 2026 - 16:05
Estimadas ciudadanas, estimados ciudadanos:
Cada 8 de septiembre nos reunimos en torno a Nuestra Señora de Meritxell, patrona del Principado de Andorra. Es un día que va más allá de la celebración religiosa o de la tradición.
Es un momento de reencuentro colectivo, de gratitud hacia quienes nos han precedido y, sobre todo, de confianza en el futuro que somos capaces de construir juntos.
Meritxell nos recuerda que hay pueblos que se definen por la fuerza de su territorio. Y hay otros, como Andorra, que se definen, sobre todo, por el carácter de su gente.
Un pueblo que nunca ha dado nada por garantizado, que ha sabido convertir las dificultades en oportunidades y que siempre ha entendido que el futuro es el compromiso de cada generación con las que vendrán después.
Vivimos una época extraordinaria. Nunca había acumulado la humanidad tanto conocimiento, tanta capacidad científica y tecnológica ni tantas herramientas para transformar el mundo. Pero este progreso también nos obliga a tomar decisiones que marcarán el futuro de las próximas generaciones.
Andorra afronta decisiones trascendentales. Debemos seguir haciendo compatible el dinamismo económico con la preservación de nuestro territorio; garantizar que los jóvenes puedan emanciparse y acceder a una vivienda asequible; consolidar una economía más innovadora, diversificada y competitiva; reforzar los servicios públicos y asegurar que continúen estando a la altura de nuestras expectativas.
También debemos decidir qué papel queremos desempeñar en una Europa y en un mundo que están cambiando profundamente. Porque el verdadero progreso no consiste únicamente en crecer, sino en garantizar que ese crecimiento se traduzca en más bienestar, más oportunidades y una mejor calidad de vida para todos.
Este año, esta mirada hacia el futuro coincide con una efeméride especialmente significativa: el quincuagésimo aniversario del nuevo Santuario de Meritxell.
Después del incendio que destruyó el antiguo santuario, Andorra supo transformar una inmensa pérdida en una oportunidad para levantar un nuevo símbolo de esperanza. Aquella reconstrucción no fue solamente arquitectónica. También representó una afirmación colectiva de confianza en nosotros mismos.
Quizás esta sea una de las lecciones y metáforas más valiosas que nos ofrece Meritxell. Las sociedades avanzan cuando saben preservar sus raíces sin dejar de mirar hacia el futuro.
Cuando saben mantenerse fieles a sus valores y, al mismo tiempo, adaptarse a los nuevos tiempos. Cuando entienden que amar a un país también significa prepararlo para que las generaciones futuras encuentren todavía más oportunidades que las que tuvimos nosotros.
Estoy convencido de que Andorra seguirá haciéndolo. Porque, si algo nos ha enseñado nuestra historia, es que este país siempre ha sabido encontrar lo mejor de sí mismo en los momentos decisivos.
Lo hemos hecho a lo largo de los siglos y seguiremos haciéndolo ante los retos que tenemos por delante. Esta es la confianza que hoy quisiera compartir con todos vosotros: la confianza en una Andorra que continuará siendo soberana, abierta al mundo sin renunciar nunca a su identidad, próspera, cohesionada y solidaria; orgullosa de su pasado, pero todavía más ilusionada con el futuro que es capaz de construir.
Fiel a su historia, Andorra nunca ha avanzado cerrándose al mundo, sino abriéndose a él con confianza y preservando siempre aquello que nos hace únicos. Esta misma actitud es la que hoy debe permitirnos afrontar los grandes debates del futuro con serenidad, ambición y confianza en nosotros mismos.