La población equivalente de Andorra se dispara hasta las 142.173 personas durante el tercer trimestre de 2026
La población flotante mantiene la media mensual alcanza los 1,64 millones
Andorra continúa registrando un aumento de la presión demográfica asociada a la llegada de visitantes y a la actividad turística.
La población equivalente del Principado se ha situado en 142.173 personas durante el tercer trimestre de 2026, según los últimos datos publicados por el departamento de Estadística del Gobierno.
Esta cifra representa un incremento del 4,7% respecto al mismo periodo de 2025 y un crecimiento acumulado del 9,5% en comparación con el tercer trimestre de 2024.
Si se compara con el segundo trimestre de este año, el aumento alcanza el 18%, coincidiendo con la mayor actividad turística de los meses de verano.
El indicador de población equivalente permite calcular qué población residente permanente sería necesaria para generar una demanda de recursos y servicios similar a la que producen conjuntamente los habitantes del país y las personas que permanecen temporalmente en él.
Por tanto, las 142.173 personas no representan la población residente real de Andorra, sino una estimación de la presión conjunta que ejercen residentes y visitantes sobre los recursos, las infraestructuras y los servicios del Principado.
La población flotante de Andorra supera los 4,75 millones de personas
Uno de los datos más destacados del informe es el crecimiento de la población flotante, que durante el tercer trimestre de 2026 ha alcanzado 4.750.353 personas, un 10,1% más que en el mismo periodo del año anterior.
En comparación con el segundo trimestre, el aumento ha sido todavía más pronunciado, con una subida del 81,1%, una evolución que refleja el fuerte componente estacional de la actividad económica y turística andorrana.
La media mensual de población flotante se ha situado en 1.644.646 personas, frente a las 1.498.261 registradas durante el tercer trimestre de 2025. Esto supone un crecimiento interanual del 9,8%.
Habitualmente, este indicador comienza a aumentar en junio, alcanza su máximo durante agosto y disminuye progresivamente en septiembre y octubre.
Posteriormente, vuelve a crecer con el inicio de la temporada de invierno y se mantiene en niveles elevados hasta marzo, coincidiendo con la actividad de las estaciones de esquí y la llegada de visitantes.
Andorra registra más de 5,5 millones de personas de población estacional
Las estadísticas oficiales también muestran que la población estacional ha alcanzado las 5.525.540 personas durante el tercer trimestre de 2026, un 7% más que en el mismo periodo de 2025.
Este indicador incluye las presencias temporales de personas que se encuentran en el Principado, como turistas, excursionistas y trabajadores de temporada.
Respecto al trimestre anterior, el crecimiento ha sido del 72,4%, mientras que la media mensual se ha situado en 1.842.345 personas, frente a las 1.721.720 registradas un año antes.
Estas cifras corresponden a registros acumulados de presencia temporal y no significan que más de cinco millones de personas se encontraran simultáneamente en el territorio andorrano.
La evolución confirma la importancia del turismo y de los desplazamientos temporales en la actividad económica del país, pero también evidencia la elevada demanda de infraestructuras y servicios que genera este modelo.
La población estacional equivalente representa el 68,1% de los residentes
Otro de los indicadores relevantes es la población estacional equivalente a tiempo completo, que durante el tercer trimestre se ha situado en 61.395 personas diarias.
Esta cantidad representa el 68,1% de la población residente estimada en septiembre de 2026, que alcanzaba los 90.122 habitantes.
En otras palabras, durante el trimestre analizado, la presencia de población estacional generó una carga equivalente a casi siete personas adicionales por cada diez residentes permanentes.
Esta proporción permite dimensionar la importancia de la población temporal en el funcionamiento de Andorra, especialmente en ámbitos como la movilidad, las carreteras, las infraestructuras, la gestión de residuos, el suministro de agua y energía y los servicios públicos.
La diferencia entre la población residente y la población equivalente demuestra que la planificación de los recursos del país no puede basarse exclusivamente en el número de habitantes empadronados.
El crecimiento turístico aumenta la presión sobre las infraestructuras y los servicios públicos
La evolución de la población equivalente vuelve a situar sobre la mesa el debate sobre la capacidad de Andorra para absorber una demanda creciente de recursos y servicios, especialmente durante los periodos de máxima actividad turística.
Aunque el Principado contaba con una población residente estimada de 90.122 habitantes en septiembre, la población equivalente del tercer trimestre alcanzó las 142.173 personas.
Esta diferencia refleja el impacto de los visitantes y de la población temporal sobre el funcionamiento cotidiano del país.
El crecimiento de la actividad turística puede favorecer sectores económicos como el comercio, la hostelería, la restauración y los servicios, pero también plantea desafíos relacionados con la capacidad de las carreteras, la movilidad, las infraestructuras y la prestación de servicios públicos.
Además, las estadísticas evidencian que la presión demográfica no es constante durante todo el año.
Los registros más bajos suelen concentrarse en abril y mayo, después de finalizar la temporada de esquí, mientras que los incrementos más importantes coinciden con las vacaciones de verano y la temporada turística de invierno.
Andorra afronta el reto de adaptar sus servicios a una población muy superior a la residente
Los datos publicados por Estadística evidencian que la presión sobre los recursos de Andorra supera ampliamente la que correspondería únicamente a sus habitantes permanentes.
La población equivalente de 142.173 personas representa una magnitud considerablemente superior a los 90.122 residentes estimados en septiembre y pone de manifiesto la relevancia de la presencia temporal de visitantes.
Este escenario plantea la necesidad de dimensionar las políticas públicas teniendo en cuenta tanto el crecimiento de la población residente como los movimientos turísticos y estacionales.
La planificación de carreteras, transporte público, abastecimiento de agua, gestión de residuos y otros servicios esenciales debe considerar una demanda que puede variar significativamente entre los distintos meses del año.
En este contexto, el crecimiento del 4,7% interanual de la población equivalente refleja un aumento sostenido de la presión demográfica efectiva sobre Andorra, un fenómeno estrechamente vinculado al peso del turismo y de la actividad económica estacional.
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