La reforma de Meloni que sustituyó la renta ciudadana coincide con máximos de empleo en el sur de Italia
El paro italiano ha bajado al 6,3% y el empleo ha crecido también en el Mezzogiorno
Italia ha alcanzado un máximo histórico de empleo y ha reducido el paro hasta el 6,3%, el nivel más bajo en décadas. La mejora también se observa en el sur del país, una zona tradicionalmente marcada por la falta de trabajo y una mayor dependencia de las ayudas públicas.
Según ElEconomista, la evolución coincide con la sustitución de la renta ciudadana, impulsada por el Gobierno de Giorgia Meloni. Sin embargo, la coincidencia temporal no permite concluir que la reforma haya provocado directamente la bajada del paro.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística italiano (Istat) sitúan el número de personas ocupadas en 24,36 millones durante el segundo trimestre de 2026: 246.000 más que un año antes y 155.000 más que en el trimestre anterior. La tasa de empleo alcanzó el 63,4%, el registro más alto desde que existen datos.
En el Mezzogiorno, la tasa de empleo subió hasta el 54,2%, casi seis puntos más que en 2020, según la división territorial de Eurostat. En Sicilia pasó del 44,4% al 51,4% durante el mismo periodo, mientras que el paro descendió al 10,7%. Pese a la mejora, el sur sigue lejos de las regiones más prósperas del país, donde el empleo supera el 70%.
Entre 2021 y 2024, el PIB del sur creció un 8,5%, frente al 5,8% del centro y el norte, y se crearon cerca de 500.000 puestos de trabajo. La construcción, el turismo, la industria y las inversiones del plan europeo de recuperación contribuyeron al crecimiento. En el conjunto de Italia, el PIB per cápita aumentó cerca de un 9% desde 2019, frente a menos del 5% en España.
Un sistema de ayudas más restrictivo
La renta ciudadana, creada en 2019, empezó a sustituirse progresivamente en 2023. El nuevo sistema quedó consolidado en enero de 2024. La prestación anterior combinaba medidas contra la pobreza con iniciativas de inserción laboral y podía llegar también a hogares con adultos en condiciones de trabajar.
El Gobierno de Meloni reservó el nuevo Assegno di inclusione principalmente para hogares con menores, personas con discapacidad, mayores de 60 años u otras situaciones de vulnerabilidad. Para otros adultos en edad de trabajar creó el Supporto per la formazione e il lavoro, condicionado a la participación en itinerarios de formación y activación laboral.
La reforma provocó protestas, especialmente en Campania, donde muchas familias denunciaron que perdían una fuente esencial de ingresos.
Los datos del Instituto Nacional de la Seguridad Social italiano (INPS) reflejan el alcance del cambio. En julio de 2023, cerca de 1,07 millones de hogares cobraban la renta ciudadana o la pensión de ciudadanía. A finales de 2024, el 60% había accedido a alguna de las nuevas prestaciones, el 25% no había solicitado ninguna y al 15% se le había denegado la petición.
El nuevo subsidio de inclusión pasó de 608.000 hogares en diciembre de 2024 a unos 690.000 en junio de 2026, con una cuantía media mensual de 672 euros. Además, 84.304 personas recibían el apoyo para la formación y el empleo.
Según el INPS, el 26% de los hogares que cobraban la antigua prestación tuvo al menos un miembro que encontró trabajo durante 2024. La cifra constata incorporaciones al mercado laboral, pero no permite concluir que esas personas encontraran empleo como consecuencia de la retirada de la ayuda.
Al mismo tiempo, el Istat calcula que el cambio redujo los ingresos disponibles de unas 850.000 familias, con una pérdida media anual de alrededor de 2.600 euros.
El empleo sostiene la economía, pero persisten las desigualdades
El aumento de la ocupación ha contribuido a sostener el consumo. La agencia de calificación Scope Ratings destaca la fortaleza del mercado laboral en su análisis económico de Italia y mantiene la nota del país en BBB+ con perspectiva positiva.
Aun así, el empleo italiano sigue aproximadamente ocho puntos por debajo de la media de la zona euro. La brecha es especialmente visible entre mujeres y jóvenes, cuya participación laboral es menor. La productividad continúa siendo otro punto débil: entre 2000 y 2025 creció una media anual del 0,1%, frente al 0,8% de la zona euro.
La recuperación del sur también afronta límites. Svimez prevé que en 2027 el PIB del Mezzogiorno crezca un 0,6%, por debajo del 0,9% previsto para el centro y el norte, en parte por el posible agotamiento de los fondos europeos.
Además, entre 2021 y 2024 175.000 jóvenes emigraron del sur, la mitad de ellos con estudios universitarios. En la zona, 1,2 millones de trabajadores seguían siendo pobres pese a tener empleo.
El balance de la reforma dependerá de si la mejora de la ocupación se traduce en puestos de trabajo estables y mejores condiciones de vida, y de cómo se protege a quienes no consiguen incorporarse al mercado laboral.
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