La exsecretaria de la Gran Logia de Andorra lleva a la entidad a los tribunales por un presunto acoso laboral
La demandante sostiene que fue apartada progresivamente de sus funciones tras la llegada de la nueva junta
La Batllia de Andorra ha comenzado a juzgar la demanda presentada por la exsecretaria administrativa de la Gran Logia de Andorra, inscrita oficialmente como Associació Cultural Cercle Ramon Llull, quien acusa a la actual junta directiva de haber ejercido un presunto acoso laboral que habría terminado provocando su salida de la entidad.
La vista, que todavía no ha concluido, ha estado marcada por la declaración de numerosos testigos y por la tensión entre ambas partes.
La demandante sostiene que, tras el cambio de dirección de la asociación, fue perdiendo responsabilidades, se le retiraron funciones y dejó de participar con normalidad en la actividad de la organización, una situación que, según afirma, acabó deteriorando su estado personal hasta llevarla a abandonar su puesto de trabajo.
Por su parte, la representación legal de la asociación rechaza rotundamente las acusaciones y considera que la demanda debe ser desestimada al no existir, a su juicio, ninguna conducta constitutiva de acoso laboral.
La defensa sostiene que ya existían antecedentes personales
Durante el juicio, la defensa también argumentó que la demandante habría sufrido previamente episodios depresivos o problemas psicológicos, rechazando así que su estado fuera consecuencia de la actuación de la junta directiva.
La exsecretaria, sin embargo, mantiene que su decisión de dejar el trabajo estuvo directamente relacionada con el trato recibido durante los últimos meses de su relación laboral.
Será ahora el juez quien deba determinar si los hechos denunciados pueden ser considerados constitutivos de acoso laboral o si, por el contrario, la actuación de la asociación se ajustó a la legalidad.
Fuentes cercanas al caso apuntan a una lucha de poder dentro de la logia
Según fuentes cercanas al caso consultadas por este medio, el procedimiento judicial sería únicamente la consecuencia de varios años de disputas internas por el control de la Gran Logia de Andorra.
Estas fuentes aseguran que la organización lleva tiempo inmersa en una profunda división entre distintos sectores de la entidad, una situación que se habría intensificado tras el relevo de la junta directiva y que habría desembocado en enfrentamientos internos que van mucho más allá del ámbito laboral.
La misma fuente sostiene que el litigio refleja un conflicto de poder enquistado desde hace años dentro de la organización y que la demanda presentada por la exsecretaria es uno de los episodios más visibles de esa fractura.