Meritxell, celebración de la apertura a los demás y de la cooperación europea

Saludo de Emmanuel Macron, copríncipe francés, con motivo del Día de Meritxell

Sergi Pérez | Consell General
Sergi Pérez | Consell General
por el autor La Veu Lliure
4 minutos de lectura
Publicado el Lunes, 7 Septiembre 2026 - 15:57

Queridos andorranos y andorranas, y todos vosotros, residentes, que participáis en la vida de este país:

Me dirijo a vosotros con motivo de la festividad de nuestra Santa Patrona de los Valles de Andorra, Nuestra Señora de Meritxell, un momento muy especial para todos, en el que nos reencontramos al final del verano y renovamos el pacto colectivo que nos une.

El verano de 2026 ha demostrado, una vez más, que la fortaleza de Europa reside en la ayuda mutua. Ante incendios y catástrofes climáticas de una intensidad excepcional, los pueblos y los Estados del continente han sabido movilizarse juntos, demostrando que la solidaridad europea no es un concepto abstracto, sino un mecanismo vivo y dinámico, que permite movilizar rápidamente medios humanos y materiales, obtener fondos de solidaridad y reforzar la prevención de cara al futuro.

Andorra ha podido expresar su solidaridad con sus vecinos a través de la voz de su jefe de Gobierno y también sumarse plenamente a este impulso mediante la presencia activa de sus equipos de Protección Civil y de la Cruz Roja Andorrana, prueba de que el compromiso no se mide por el tamaño de un Estado, sino por la sinceridad de su participación y por los vínculos tejidos con sus socios europeos.

Esta solidaridad, por valiosa que sea, no puede seguir siendo improvisada. Las crisis del futuro, climáticas, pero también sociales o sanitarias, exigirán mecanismos más sólidos, una mejor coordinación y una mayor participación de todos en la preservación de los intereses de los países europeos. Los nuevos dispositivos de gestión deberán combinar capacidad de reacción inmediata y planificación estratégica para afrontar el agravamiento de los riesgos vinculados al cambio climático, una realidad que, más que nunca, nadie puede poner en duda.

Esta misma convicción define mi visión sobre el futuro de nuestras relaciones con la Unión, acerca de la cual me expresé ampliamente durante mi reciente visita a Andorra. Aprovecho esta ocasión para agradeceros sinceramente y deciros cuánto me conmovió la calidez de vuestra acogida.

Europa sigue siendo nuestro horizonte natural, ese marco de proximidad dentro del cual construir nuestros proyectos y encauzar el futuro de nuestros jóvenes. En un momento en que el acuerdo de asociación está a punto de ser firmado por los Estados miembros, la Comisión y Andorra, y posteriormente será sometido a referéndum antes de ser presentado al Consejo General para su ratificación, escucho, ante la proximidad de estos plazos, las voces que siguen preguntándose por sus posibles efectos negativos, especialmente en lo relativo a las disposiciones sobre el control de fronteras, pese a que Andorra continúa siendo, sin duda, uno de los países más abiertos del mundo.

«En cuanto a la libre circulación de personas, Andorra ha obtenido una solución asimétrica sin equivalente: los andorranos podrán residir, trabajar, estudiar o jubilarse sin limitaciones en cualquier Estado de la Unión, mientras que Andorra conservará su sistema de cuotas y de control, también para los ciudadanos de la Unión, garantizando así un crecimiento demográfico controlado»

Conviene recordar que este texto garantiza precisamente la preservación de nuestro sistema migratorio, pilar de nuestro modelo de crecimiento. En cuanto a la libre circulación de personas, Andorra ha obtenido una solución asimétrica sin equivalente: los andorranos podrán residir, trabajar, estudiar o jubilarse sin limitaciones en cualquier Estado de la Unión, mientras que Andorra conservará su sistema de cuotas y de control, también para los ciudadanos de la Unión, garantizando así un crecimiento demográfico controlado. Un equilibrio que concilia integración económica y soberanía nacional.

Quiero aprovechar esta ocasión para dedicar un pensamiento muy especial y lleno de gratitud a las comunidades inmigrantes establecidas desde hace tiempo entre nosotros, así como a las personas que se incorporarán en los próximos meses con motivo de una nueva temporada de invierno, que esperamos que sea fructífera. Impulsadas por la esperanza de un futuro mejor para ellas y sus familias, estas personas aportan, a través de su trayectoria vital, su fuerza de trabajo, su talento y, muy a menudo, su entusiasmo, participando plenamente en el crecimiento y la vitalidad de Andorra.

Esta fraternidad y estos valores son los que celebramos hoy, y los que deben seguir iluminando nuestro camino todos los días del año. Reunidos bajo este espíritu de apertura a los demás y de cooperación, y uniendo mi voz a la del copríncipe episcopal, os deseo que paséis juntos un muy feliz Día de Meritxell y un buen inicio de curso.

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