Andorra admite el retroceso del catalán pese a la nueva ley
La encuesta oficial revela que el conocimiento del catalán baja del 8,3 al 7,9
La nueva Ley de la lengua propia y oficial no ha conseguido, por el momento, revertir el retroceso del catalán en distintos ámbitos de la sociedad andorrana.
Los datos de la encuesta de conocimientos y usos lingüísticos de 2026, presentados este lunes por el Gobierno, revelan una disminución del conocimiento del catalán, una pérdida de peso como lengua materna y una mayor presencia del castellano en las relaciones familiares y sociales.
La ministra de Cultura, Juventud y Deportes, Mònica Bonell, y el coordinador del grupo de sociología de Andorra Recerca i Innovació (ARI), Joan Micó, han presentado unos resultados que evidencian las dificultades de la política lingüística para contrarrestar los efectos de los cambios demográficos que experimenta el Principado.
Pese a estos datos, el Ejecutivo ha defendido la eficacia de las medidas adoptadas y ha asegurado que los resultados de la nueva legislación podrán apreciarse con el paso de los años.
La comparación con la encuesta de 2022 muestra, sin embargo, un cambio significativo. Hace cuatro años, el 44% de los encuestados tenía el catalán como lengua materna, frente al 40,3% que declaraba el castellano. En 2026, la situación se ha invertido: el castellano alcanza el 46,9% y el catalán desciende hasta el 38,9%.
Los datos corresponden a una pregunta que permite seleccionar varias lenguas, por lo que los porcentajes no son excluyentes.
El conocimiento del catalán baja del 8,3 al 7,9 mientras el castellano continúa avanzando
Uno de los resultados más preocupantes para la política lingüística del Gobierno es el deterioro del indicador de conocimiento del catalán.
Según la encuesta de 2026, el catalán obtiene una puntuación media de 7,9 sobre 10, mientras que el castellano alcanza el 9,4.
La diferencia resulta especialmente significativa cuando se compara con los resultados de 2022, cuando el conocimiento del catalán se situaba en 8,3 y el del castellano en 9,3.
Esto significa que, durante los últimos cuatro años, el conocimiento del catalán ha disminuido cuatro décimas, mientras que el del castellano ha aumentado una décima.
El indicador combina las capacidades de comprender, hablar, leer y escribir cada lengua.
Esta evolución plantea interrogantes sobre la eficacia de las políticas lingüísticas aplicadas durante la legislatura, especialmente después de la aprobación de la Ley 6/2024, de la lengua propia y oficial, que reforzó las obligaciones lingüísticas en diferentes ámbitos de la sociedad.
La normativa establece nuevas exigencias para empresas, trabajadores y residentes, pero los primeros resultados globales disponibles no muestran una recuperación generalizada del catalán.
No obstante, debe tenerse en cuenta que el estudio compara 2022 con 2026 y no permite aislar cuál ha sido el efecto concreto de la ley, vigente únicamente durante una parte de este periodo.
El castellano supera al catalán en los hogares andorranos y entre los amigos
La encuesta también refleja un cambio relevante en los usos cotidianos de las lenguas.
El castellano es actualmente la lengua más utilizada en casa, con un 38,8%, frente al 31,9% del catalán.
La comparación con 2022 resulta especialmente significativa. En aquella encuesta, el catalán era la lengua principal en los hogares del 40,1% de los participantes, mientras que el castellano representaba el 27,6%.
En cuatro años, por tanto, el catalán ha perdido 8,2 puntos porcentuales como lengua principal en casa, mientras que el castellano ha ganado 11,2 puntos.
La misma tendencia se detecta en las relaciones de amistad.
El 38,2% de los encuestados utiliza principalmente el castellano con sus amigos, frente al 34,7% que prefiere el catalán. El portugués representa el 3,3% y el francés el 1,8%.
Estos datos ponen de manifiesto que el catalán ha perdido protagonismo en dos espacios fundamentales para la continuidad social de una lengua: la familia y las relaciones personales.
La situación contrasta con los objetivos declarados del Gobierno, que ha defendido reiteradamente la necesidad de impulsar el uso habitual del catalán más allá de los ámbitos estrictamente institucionales.
El catalán pierde peso como lengua materna y el Gobierno lo atribuye a la inmigración
La ministra Mònica Bonell ha reconocido que los resultados de la encuesta reflejan los importantes cambios demográficos experimentados por Andorra durante los últimos años.
Según el Ejecutivo, el aumento de la población residente extranjera castellanohablante explica una parte de la pérdida de peso del catalán como lengua inicial.
Los datos muestran que el 46,9% de la población adulta declara el castellano como lengua materna, mientras que el catalán representa el 38,9%.
El portugués ocupa la tercera posición, con un 12,8%, seguido del francés, con un 8,4%, y el inglés, con un 3,5%.
El Gobierno vincula esta evolución a la transformación de la estructura demográfica del país y al crecimiento de la población residente que tiene otras lenguas de origen.
Sin embargo, esta explicación también abre un debate sobre la coherencia entre la política migratoria, el crecimiento demográfico y los objetivos de preservación de la lengua oficial.
Si el crecimiento de la población modifica progresivamente los usos lingüísticos, la protección del catalán no depende exclusivamente de imponer nuevas obligaciones legales, sino también de la capacidad real del país para favorecer su aprendizaje y su integración en la vida cotidiana.
El Gobierno defiende la nueva ley pese al deterioro de los indicadores
A pesar de la disminución del conocimiento del catalán y de la pérdida de presencia en diferentes ámbitos sociales, el Gobierno ha defendido las medidas lingüísticas aprobadas durante los últimos años.
Mònica Bonell ha asegurado que los resultados de la encuesta refuerzan la necesidad de continuar ampliando los recursos destinados a la enseñanza de la lengua oficial.
«Los resultados nos impulsan a seguir trabajando para garantizar el uso de la lengua propia y oficial, y estamos seguros de que con los años se podrán ver los frutos de la aplicación de la nueva ley, que tiene como objetivo cambiar las tendencias de uso predominante del castellano», ha afirmado la ministra.
El Ejecutivo considera que la legislación lingüística y el Plan Nacional por la Lengua permitirán revertir progresivamente esta situación.
Por su parte, Joan Micó ha defendido que el impacto de los cambios demográficos sobre el catalán habría sido más intenso sin las medidas adoptadas, especialmente en comparación con otros periodos de elevada inmigración, como los registrados en 1998 y 2004.
Esta interpretación introduce un matiz importante: el Gobierno no sostiene que la situación sea satisfactoria, sino que sus políticas habrían contribuido a evitar un retroceso todavía más acusado.
Ahora bien, esta afirmación no modifica el hecho de que varios de los principales indicadores lingüísticos presentados este lunes han empeorado respecto a 2022.
El catalán continúa liderando algunos indicadores, pero pierde fuerza respecto a 2022
Pese al deterioro de una parte de los resultados, la encuesta también recoge indicadores favorables al catalán.
Según los datos del Gobierno, el 55,9% de los encuestados declara utilizar habitualmente el catalán en sus relaciones con otras personas, frente al 55% que afirma utilizar el castellano.
Al tratarse de una pregunta que permite usos combinados, los porcentajes no representan grupos excluyentes.
Sin embargo, la comparación con la encuesta anterior revela una evolución preocupante.
En 2022, el 63,7% de los encuestados declaraba utilizar habitualmente el catalán en las relaciones interpersonales, frente al 48,6% que utilizaba el castellano.
Esto significa que el catalán ha perdido 7,8 puntos porcentuales en este indicador, mientras que el castellano ha ganado 6,4 puntos.
El catalán también continúa siendo la lengua preferente en la transmisión de padres a hijos, con un 56,7%, aproximadamente doce puntos por encima del castellano.
Por otra parte, en el indicador que combina los usos familiares y sociales, el catalán mantiene la primera posición, con un 45,3%, seguido del castellano, con un 41,4%.
Por tanto, los datos no indican una sustitución generalizada del catalán, pero sí un retroceso significativo en varios indicadores respecto a la encuesta anterior.
La atención al público mejora, pero no compensa el retroceso en las relaciones cotidianas
Uno de los aspectos que el Gobierno ha destacado positivamente es la evolución de la atención al público.
Según el estudio, el catalán continúa siendo la lengua más utilizada en las relaciones laborales externas, es decir, en las comunicaciones con clientes y usuarios.
En cambio, el castellano predomina en las relaciones internas entre trabajadores.
La encuesta también detecta una mejora del uso del catalán en la atención al público de diferentes sectores, incluida la Administración, respecto a 2022.
Desde el Departamento de Política Lingüística se apunta que esta evolución podría responder a los primeros efectos de la nueva legislación y a una mayor concienciación del tejido empresarial.
La mejora en la atención al público es un resultado favorable para el Gobierno, especialmente teniendo en cuenta que la ley refuerza las obligaciones lingüísticas en la actividad económica.
No obstante, este avance contrasta con el deterioro del catalán en las relaciones familiares y de amistad.
Esto evidencia una diferencia entre el cumplimiento de las obligaciones lingüísticas en determinados entornos profesionales y la elección espontánea de la lengua en la vida cotidiana.
Los datos reabren el debate sobre la eficacia de la política lingüística
La presentación de la encuesta llega en un momento en el que la aplicación de la nueva normativa lingüística ha adquirido protagonismo en el debate público andorrano.
La Ley 6/2024 ha ampliado las exigencias sobre el uso del catalán en diferentes actividades económicas y administrativas, con el objetivo de garantizar la presencia efectiva de la lengua oficial.
Sin embargo, los resultados de 2026 plantean una cuestión de fondo: ¿hasta qué punto las obligaciones legales son suficientes para recuperar el uso social del catalán en un país sometido a importantes transformaciones demográficas?
Los datos muestran que se puede avanzar en el uso del catalán en la atención al público y, al mismo tiempo, perder presencia en las relaciones personales.
Esta diferencia pone de manifiesto que la normalización lingüística no depende únicamente de la actividad sancionadora o de las exigencias administrativas, sino también del aprendizaje efectivo, de la integración lingüística y de las oportunidades reales de utilizar el catalán.
El Gobierno defiende que será necesario esperar más tiempo para valorar plenamente los efectos de la nueva ley. Mientras tanto, los resultados disponibles obligan a reconocer que los avances en algunos sectores conviven con una pérdida de peso de la lengua oficial en otros ámbitos esenciales.
Una encuesta a 752 residentes que evidencia el cambio lingüístico de Andorra
El estudio de conocimientos y usos lingüísticos de 2026 ha sido elaborado por Andorra Recerca i Innovació por encargo del Servicio de Política Lingüística.
El trabajo de campo se desarrolló entre el 4 y el 19 de junio de 2026, con una muestra de 752 personas residentes en el Principado mayores de 14 años.
Se trata de la octava edición de una encuesta que permite analizar la evolución de los usos lingüísticos en Andorra desde 1995.
Los resultados dibujan una realidad con contrastes: el catalán continúa ocupando una posición relevante en la identificación lingüística, la transmisión entre generaciones y la atención al público, pero pierde peso en el conocimiento medio, como lengua inicial y en una parte de las relaciones cotidianas.
La principal contradicción política es que, después de años de medidas para proteger el catalán y de la aprobación de una nueva ley, el Gobierno presenta unos resultados globales que continúan mostrando señales de retroceso.
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