Alertan de que los turistas alojados en La Massana prefieren esquiar en Grandvalira antes que en Pal Arinsal
Guillem Forné reclama una estrategia para recuperar esquiadores
El sector hotelero de La Massana ha expresado su preocupación por la pérdida de clientes potenciales de Pal Arinsal, después de detectar que algunos turistas que se alojan en los establecimientos de la parroquia optan por desplazarse hasta Grandvalira para disfrutar de sus jornadas de esquí.
Esta situación pone de manifiesto un problema para la estación de esquí de La Massana: aunque los hoteles de la zona puedan registrar buenas ocupaciones, una parte de los visitantes acaba escogiendo las pistas de otros sectores del Principado de Andorra.
La preocupación fue trasladada por representantes hoteleros durante una reunión de Setap365 celebrada a principios de este año, según ha recordado el consejero de la minoría de Amb Seny en el Comú de La Massana, Guillem Forné.
La cuestión ha vuelto a ponerse sobre la mesa ante la necesidad de definir una estrategia comercial más competitiva para Pal Arinsal y conseguir que los turistas alojados en la parroquia también utilicen sus instalaciones de esquí.
Forné reclama más promoción de Pal Arinsal y cuestiona los recortes de servicios
El representante de Amb Seny considera que Pal Arinsal debería reforzar su promoción turística y comercial para conseguir que los esquiadores que ya pernoctan en La Massana decidan quedarse en la estación de la parroquia.
En este sentido, Forné cuestiona que la estrategia de gestión se concentre principalmente en la reducción de gastos, especialmente cuando esto supone el cierre de restaurantes, remontes u otros servicios que pueden influir en la experiencia de los visitantes.
Según el consejero, limitar la oferta puede acabar restando competitividad a Pal Arinsal frente a otras estaciones, en lugar de contribuir a incrementar el número de esquiadores.
Su propuesta pasa por una mayor implicación de los diferentes actores vinculados a la gestión de la estación, con el objetivo de mejorar su posicionamiento y retener a los visitantes que ya se alojan en La Massana.
De momento, no se han hecho públicos datos concretos sobre el número de turistas que prefieren desplazarse a Grandvalira ni sobre los motivos que explican esta elección.
Por tanto, la preocupación expresada por los hoteleros refleja una situación detectada entre algunos de sus huéspedes, aunque todavía no existen cifras que permitan determinar el alcance real de este comportamiento.
La conexión de Pal y Arinsal por pistas sigue pendiente de autorizaciones
Paralelamente al debate sobre el futuro comercial de la estación, continúa avanzando el proyecto para conectar los sectores de Pal y Arinsal mediante pistas de esquí, una actuación que permitiría ampliar la oferta del dominio.
La iniciativa contempla incorporar aproximadamente siete kilómetros adicionales de pistas y ha recibido recientemente un informe favorable de Patrimonio.
Sin embargo, este paso no supone la autorización definitiva del proyecto, que todavía necesita completar varios trámites administrativos.
Entre las cuestiones pendientes destacan el informe de Medio Ambiente, los estudios sobre el riesgo de caída de bloques rocosos y otros permisos necesarios para poder ejecutar la actuación.
La conexión entre ambos sectores podría representar una mejora para Pal Arinsal, al ampliar las posibilidades de desplazamiento de los esquiadores dentro del dominio y reforzar su atractivo frente a otras alternativas.
No obstante, el proyecto todavía no dispone de todas las autorizaciones necesarias para llevarse a cabo.
Pal Arinsal afronta el reto de competir con Grandvalira durante la temporada de invierno
La situación llega a las puertas de una nueva temporada de esquí, con el inicio de la campaña de invierno 2026-2027 previsto para el 4 de diciembre en las estaciones andorranas.
Pal Arinsal cuenta con una oferta especialmente orientada al turismo familiar y a los aficionados al esquí, además de disponer de una conexión directa entre el centro de La Massana y las pistas mediante el telecabina.
Esta infraestructura permite que los turistas alojados en los hoteles de la parroquia puedan acceder a la estación sin necesidad de desplazarse en vehículo hasta otros sectores del país.
Sin embargo, las advertencias trasladadas por los representantes hoteleros ponen de manifiesto que la proximidad de las pistas no garantiza que los visitantes elijan esquiar en Pal Arinsal.
Para los establecimientos turísticos locales, el reto no consiste únicamente en conseguir reservas hoteleras, sino también en transformar esas pernoctaciones en actividad económica vinculada a la estación, la restauración y el resto de servicios de la parroquia.
En este contexto, Forné considera necesario revisar la estrategia comercial y evitar que la contención de gastos se convierta en el principal criterio de gestión.
Las advertencias del sector hotelero reabren así el debate sobre la competitividad de Pal Arinsal frente a Grandvalira, el mantenimiento de los servicios y la capacidad de la estación para atraer a los turistas que ya visitan La Massana.
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