Andorra revela por qué descartó entrar en Schengen: «No llegábamos a tiempo» y habría que eliminar los controles fronterizos

Riba explica que el Principado rechazó incorporarse al espacio Schengen por los plazos, los costes y la obligación de suprimir los controles

SFGA/CEsteve
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por el autor Joel Picón
5 minutos de lectura
Publicado el Viernes, 6 Noviembre 2026 - 12:37

Andorra descartó incorporarse al espacio Schengen porque no habría podido completar las negociaciones a tiempo y porque la adhesión habría supuesto eliminar los controles fronterizos con España y Francia. 

Así lo ha explicado este viernes el secretario de Estado para las Relaciones con la Unión Europea, Landry Riba, durante una comparecencia ante el Parlamento andorrano.

El responsable de las negociaciones europeas del Principado ha detallado que el Govern estudió tres alternativas para afrontar la entrada en funcionamiento del sistema europeo de entradas y salidas, conocido como Entry/Exit System (EES), que afecta al control de ciudadanos de terceros países en las fronteras exteriores del espacio Schengen.

La primera opción era que Andorra se incorporara a Schengen. La segunda consistía en aceptar la aplicación íntegra del reglamento europeo en las fronteras con España y Francia. 

Finalmente, el Ejecutivo optó por una tercera vía: negociar un acuerdo específico con la Unión Europea para evitar los controles sistemáticos y mantener un régimen fronterizo adaptado al Principado.

Andorra no quería eliminar los controles con España y Francia

Landry Riba ha explicado que la adhesión a Schengen fue una posibilidad que se analizó, pero que terminó descartándose por varios motivos.

El principal era que la incorporación de Andorra al espacio Schengen habría exigido suprimir los controles fronterizos ordinarios con España y Francia, una consecuencia que el Gobierno andorrano no consideraba deseable.

Actualmente, Andorra no forma parte del espacio Schengen, aunque está rodeada por dos países que sí pertenecen a él.

El Principado mantiene controles en sus fronteras terrestres, especialmente relevantes por su régimen aduanero y sus particularidades fiscales.

Según Riba, otro de los obstáculos era el tiempo necesario para negociar la adhesión.

«No llegábamos a tiempo», ha reconocido el secretario de Estado, al explicar que el proceso habría requerido más tiempo del disponible antes de la aplicación del sistema europeo EES.

Además, la entrada en Schengen habría supuesto un coste económico importante para el Principado.

El sistema europeo habría afectado a los pasos fronterizos de Andorra

La segunda alternativa que se planteó era permitir que España y Francia aplicaran íntegramente el reglamento Entry/Exit System en sus fronteras con Andorra.

El EES es el sistema europeo destinado a registrar electrónicamente las entradas y salidas de determinados ciudadanos de países no pertenecientes a la Unión Europea cuando cruzan las fronteras exteriores del espacio Schengen.

En el caso andorrano, la aplicación ordinaria del reglamento habría supuesto controles sistemáticos sobre los viajeros afectados en los pasos fronterizos con España y Francia.

El Gobierno del Principado consideraba que este escenario podría provocar complicaciones para la movilidad y la actividad económica.

Por ello, Riba ha explicado que se descartó aceptar la aplicación íntegra del reglamento y se optó por negociar una solución jurídica específica.

El objetivo era evitar que la frontera hispanoandorrana y la francoandorrana tuvieran que funcionar bajo las exigencias ordinarias del sistema EES.

Un acuerdo específico con Bruselas para mantener el régimen fronterizo

Finalmente, el Gobierno andorrano eligió negociar un acuerdo bilateral con la Unión Europea sobre diferentes aspectos de la gestión de fronteras.

Este instrumento pretende permitir que España y Francia mantengan un sistema de controles adaptado a la situación de Andorra, sin aplicar de manera ordinaria las obligaciones del EES a los viajeros afectados.

Riba ha destacado que conseguir un acuerdo de estas características exigía que Bruselas aceptara las particularidades del Principado.

En su intervención, ha subrayado que la Unión Europea mostró disposición a buscar una solución para un Estado de pequeñas dimensiones situado entre dos países miembros.

La ministra de Asuntos Exteriores, Imma Tor, también ha defendido durante la comparecencia que España y Francia han mantenido hasta ahora el sistema de controles aleatorios, sin modificaciones sustanciales en el funcionamiento de las fronteras.

Las negociaciones comenzaron en 2024 y el acuerdo se rubricó en marzo de 2026

El secretario de Estado ha detallado el calendario de las conversaciones con las instituciones europeas.

Entre enero y mayo de 2024 se trabajó en la definición del marco general del futuro acuerdo.

En mayo de ese año, el Consejo de la Unión Europea autorizó el inicio de las negociaciones, que comenzaron formalmente en septiembre de 2024.

Las conversaciones finalizaron en enero de 2026 y el acuerdo se rubricó el 25 de marzo, después de una primera revisión jurídica del texto.

Posteriormente, el 7 de septiembre de 2026, la Comisión Europea propuso al Consejo de la UE la decisión relativa a su firma y aplicación provisional.

Según ha explicado Riba, el documento se encuentra actualmente en manos del Consejo de la Unión Europea, por lo que todavía debe completar los procedimientos correspondientes.

La rúbrica del acuerdo no significa, por sí sola, que todas sus disposiciones estén ya en vigor.

¿Qué cambiará para quienes viajen de España a Andorra?

Para los viajeros que utilizan habitualmente la frontera entre España y Andorra, la cuestión principal es si la implantación del nuevo sistema europeo supondrá controles adicionales.

El Gobierno andorrano sostiene que el acuerdo negociado permitirá evitar los controles sistemáticos del EES previstos para determinados nacionales de terceros países, preservando un funcionamiento fronterizo similar al actual.

Sin embargo, conviene distinguir entre el acuerdo negociado y su aplicación efectiva, que todavía depende de los procedimientos europeos correspondientes.

Además, el pacto no supone que Andorra entre en Schengen ni que desaparezcan los controles existentes en la frontera.

Para los ciudadanos españoles que visitan el Principado, la finalidad del acuerdo es mantener la fluidez de los desplazamientos sin transformar Andorra en un Estado miembro del espacio Schengen.

Andorra mantiene su modelo fronterizo sin entrar en Schengen

Las explicaciones de Landry Riba aclaran por qué el Principado ha preferido negociar un régimen específico en lugar de incorporarse directamente a Schengen.

El Gobierno andorrano quería evitar los controles sistemáticos del EES, pero tampoco deseaba eliminar sus controles fronterizos con España y Francia.

A ello se sumaban los plazos necesarios para completar una eventual adhesión y los costes económicos que habría comportado.

La solución escogida ha sido un acuerdo con la Unión Europea que busca compatibilizar las exigencias europeas de seguridad con las particularidades territoriales y económicas de Andorra.

El Principado seguirá fuera de Schengen y mantendrá sus fronteras con España y Francia, mientras espera que se complete la tramitación del acuerdo específico negociado con Bruselas.

 

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