Andorra reformará la ley del aborto sin el aval del Vaticano ni la firma del copríncipe episcopal
Ladislau Baró confirma que el Gobierno no espera una validación de Roma ni del obispo de Urgell para despenalizar a las mujeres que aborten
El ministro de Relaciones Institucionales, Educación y Universidades de Andorra, Ladislau Baró, ha confirmado que el Gobierno no espera ninguna validación explícita del Vaticano ni del copríncipe episcopal, Josep-Lluís Serrano i Pentinat, para avanzar en la reforma de la ley del aborto. El escenario previsto contempla que la modificación legislativa pueda salir adelante sin la firma del obispo de Urgell.
Las declaraciones del ministro, recogidas por RTVA, confirman el escenario que La Veu Lliure ya había adelantado el pasado 7 de octubre, cuando informó sobre la fórmula negociada entre Andorra y las autoridades eclesiásticas para despenalizar a las mujeres que interrumpan voluntariamente su embarazo sin comprometer la continuidad del Coprincipado.
"No tenemos validación ni por parte de Roma ni por parte de la Seu, ni la esperamos, porque el escenario acordado ya es este y porque es la manera de poder trabajar una cuestión tan delicada para la Iglesia como esta", ha afirmado Baró.
Las palabras del ministro confirman que la ausencia de un pronunciamiento favorable del Vaticano y del obispo forma parte del escenario asumido por el Ejecutivo después de los contactos mantenidos durante los últimos años para encontrar una solución compatible con el modelo institucional andorrano.
Esto no significa que no hayan existido conversaciones o negociaciones, sino que la fórmula planteada evita que la Iglesia católica tenga que expresar públicamente su conformidad con una modificación del Código Penal relacionada con el aborto.
Emmanuel Macron sería el único copríncipe que firmaría la reforma del aborto
Tal como explicó La Veu Lliure el 7 de octubre, el escenario previsto es que el copríncipe episcopal no firme la reforma y que sea Emmanuel Macron, presidente de Francia y copríncipe de Andorra, quien asuma su sanción y promulgación.
Habitualmente, las leyes andorranas son sancionadas y promulgadas por los dos copríncipes. Sin embargo, la Constitución contempla mecanismos que permiten que determinadas normas puedan entrar en vigor con la firma de uno solo de los jefes de Estado.
Esta posibilidad permitiría que la reforma siguiera adelante sin obligar a Josep-Lluís Serrano i Pentinat, obispo de Urgell y copríncipe episcopal, a firmar una modificación del Código Penal sobre una cuestión especialmente sensible para la doctrina de la Iglesia católica.
De este modo, el Gobierno busca avanzar en la despenalización de las mujeres que aborten sin provocar un conflicto institucional que pueda afectar al sistema de Coprincipado.
No obstante, la ausencia de la firma episcopal y la intervención de Macron siguen siendo el escenario previsto, no actuaciones formalizadas.
El Gobierno de Andorra asegura que la reforma es el límite para mantener el Coprincipado
Baró también ha respondido a las críticas de los grupos parlamentarios de la oposición, que consideran insuficiente el alcance de la modificación legislativa presentada por el Ejecutivo.
Según el ministro, la propuesta representa "el mínimo para hacer compatible la despenalización de la mujer" con el mantenimiento del Coprincipado.
La reforma afecta al artículo 117 del Código Penal de Andorra y plantea eliminar la responsabilidad penal de las mujeres que interrumpan voluntariamente su embarazo.
Sin embargo, los profesionales sanitarios que practiquen abortos en los supuestos que continúan prohibidos seguirían sujetos a las sanciones penales previstas en la legislación.
Por tanto, la propuesta no supone una legalización general del aborto en Andorra, sino una despenalización limitada a las mujeres.
Esta distinción es uno de los principales motivos de discrepancia entre el Gobierno y los sectores políticos y sociales que reclaman una reforma más amplia de los derechos reproductivos.
La oposición podría intentar ampliar la despenalización del aborto
Una de las principales incógnitas es el margen que tendrán los grupos parlamentarios para presentar enmiendas que amplíen el alcance de la reforma.
El Gobierno considera que el texto presentado responde al equilibrio institucional alcanzado durante las negociaciones con las autoridades eclesiásticas, por lo que cualquier modificación sustancial podría alterar ese escenario.
La cuestión es si el Ejecutivo estaría dispuesto a aceptar cambios durante la tramitación parlamentaria o si mantendrá la propuesta actual como el límite de lo que considera compatible con la continuidad del Coprincipado.
En este contexto, las declaraciones de Baró refuerzan la idea de que el Gobierno no contempla una reforma mucho más amplia sin poner en riesgo el equilibrio institucional que ha tratado de preservar.
Andorra Endavant cuestiona la falta de aval del copríncipe episcopal
La ausencia de una validación explícita del Vaticano y del obispo de Urgell era una de las principales preocupaciones de Andorra Endavant.
La presidenta del grupo parlamentario, Carine Montaner, ya había advertido que una eventual negativa del copríncipe episcopal a la reforma podría llevar a su formación a votar en contra.
Las declaraciones de Baró confirman que el Gobierno no espera una validación pública de Josep-Lluís Serrano, aunque no permiten concluir que el obispo haya manifestado formalmente su oposición al texto.
Tampoco se descarta que el copríncipe episcopal pueda pronunciarse sobre esta cuestión durante su tradicional discurso de Navidad en el Palacio Episcopal, aunque el año pasado no hizo ninguna referencia a la reforma del aborto.
El Vaticano evita pronunciarse públicamente sobre la reforma del aborto en Andorra
El reconocimiento del ministro también tiene una dimensión institucional relevante.
El Gobierno andorrano asume que puede tramitar una reforma legislativa de gran trascendencia sin obtener un aval explícito del Vaticano ni del copríncipe episcopal, pese a que este último comparte la jefatura del Estado con el presidente de la República Francesa.
La fórmula busca mantener un equilibrio entre la voluntad del Ejecutivo de modificar la legislación sobre el aborto y la posición doctrinal de la Iglesia católica.
Las palabras de Baró también pueden interpretarse como una manera de situar públicamente al copríncipe episcopal al margen de la decisión legislativa, aunque el propio ministro ha reconocido que el escenario ya había sido abordado en los contactos previos.
La Veu Lliure adelantó el 7 de octubre que la reforma podría seguir adelante sin la firma del obispo de Urgell, una posibilidad que ahora cobra fuerza después de que el propio responsable de Relaciones Institucionales haya confirmado que el Gobierno no espera ninguna validación explícita de Roma ni de la Seu d'Urgell.
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