El Gobierno de Andorra presentó la ley del aborto al copríncipe episcopal pocas horas antes de hacerla pública

La modificación del artículo 117 del Código Penal constituye uno de los cambios legislativos más delicados de la legislatura

SFGA/CEsteve
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por el autor Joel Picón
4 minutos de lectura
Publicado el Domingo, 1 Noviembre 2026 - 22:10

El jefe de Gobierno, Xavier Espot; el ministro de Relaciones Institucionales, Educación y Universidades, Ladislau Baró; y el jefe del Gabinete del jefe de Gobierno, Jordi Puy, trasladaron al copríncipe episcopal, Josep-Lluís Serrano i Pentinat, el proyecto de ley para despenalizar a las mujeres que aborten apenas unas horas antes de su presentación pública, según han explicado fuentes del Obispado a La Veu Lliure.

La comunicación se produjo cuando el Ejecutivo ya tenía prácticamente preparado el anuncio de la reforma del Código Penal, una modificación legislativa especialmente sensible que ha sido objeto de negociaciones durante años entre Andorra y la Santa Sede.

Según las fuentes consultadas, el principal problema no radica únicamente en el contenido de la reforma, sino en el procedimiento seguido por el Gobierno y en el margen de tiempo concedido al copríncipe episcopal para estudiar la redacción definitiva.

El hecho de que Serrano Pentinat recibiera el proyecto pocas horas antes de su presentación pública habría impedido que pudiera examinarlo detenidamente y trasladar sus observaciones antes de que el Ejecutivo anunciara la decisión.

De esta manera, el Gobierno habría dado por cerrado el contenido de la reforma sin ofrecer al copríncipe episcopal una oportunidad efectiva de pronunciarse previamente sobre el texto definitivo, pese a la trascendencia institucional de la cuestión.

Espot, Baró y Puy asumieron personalmente la comunicación

La información facilitada sitúa a Xavier Espot, Ladislau Baró y Jordi Puy como los responsables de trasladar el proyecto legislativo al representante episcopal.

La participación directa del jefe de Gobierno, del ministro responsable de las relaciones institucionales y del máximo responsable de su gabinete pone de manifiesto que la comunicación se gestionó desde el nivel más alto del Ejecutivo.

Sin embargo, la circunstancia que genera interrogantes es el momento elegido para hacer llegar el documento.

Después de un prolongado proceso de negociación, durante el cual se ha intentado encontrar una fórmula jurídica que permitiera avanzar en la despenalización sin comprometer la estructura institucional andorrana, el copríncipe episcopal habría dispuesto de apenas unas horas para conocer la redacción que el Gobierno estaba a punto de presentar públicamente. No obstante, el Gobierno ya había pactado la reforma con el Vaticano.

Esta situación habría reducido considerablemente las posibilidades de que Serrano Pentinat planteara objeciones, solicitara aclaraciones o formulara consideraciones sobre el contenido concreto de la reforma antes del anuncio.

Una reforma negociada durante años que se comunica a última hora

La modificación del artículo 117 del Código Penal constituye uno de los cambios legislativos más delicados de la legislatura.

La propuesta del Gobierno contempla eximir a las mujeres de responsabilidad penal cuando interrumpan voluntariamente el embarazo, pero mantiene las sanciones penales aplicables a los profesionales sanitarios que practiquen o faciliten abortos.

Esta fórmula responde a un proceso de conversaciones institucionales en el que se ha buscado compatibilizar la modificación del régimen penal con las particularidades constitucionales del Principado.

Precisamente por ello, se considera especialmente significativa la falta de margen para estudiar la versión definitiva del proyecto antes de su presentación.

El Gobierno habría dado por cerrado el texto antes de recibir observaciones

Según la información trasladada a La Veu Lliure, el proyecto ya estaba prácticamente cerrado cuando fue comunicado a Serrano Pentinat.

Esto significa que, aunque el copríncipe episcopal tuvo conocimiento formal de la propuesta antes de su presentación, no habría dispuesto de un margen real para formular observaciones que pudieran ser estudiadas por el Ejecutivo antes de hacer público el texto.

Un agravio comparativo respecto a Vives

Esta situación también pone de manifiesto un agravio comparativo en el trato institucional dispensado al actual copríncipe episcopal, Josep-Lluís Serrano i Pentinat, respecto a su predecesor, Joan-Enric Vives.

El anterior obispo de Urgell había sido informado de las conversaciones y negociaciones mantenidas durante años entre el Gobierno de Andorra y la Santa Sede para encontrar una fórmula que permitiera avanzar en la despenalización del aborto sin comprometer el Coprincipado.

En cambio, según fuentes consultadas por La Veu Lliure, Serrano Pentinat habría recibido la redacción definitiva de la reforma apenas unas horas antes de su presentación pública, sin disponer de un margen efectivo para examinarla y formular observaciones.

La diferencia resulta especialmente significativa porque, mientras Vives había podido seguir la evolución de las negociaciones durante su mandato, su sucesor habría sido situado ante un texto prácticamente cerrado, pese a ser actualmente quien ejerce las responsabilidades constitucionales de copríncipe episcopal. 

 

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